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¡Hemos vuelto a los fiordos en 2011!

 

ATENCIÓN:

Peajes electrónicos

en Noruega


Noruega ha implantado un sistema de peajes, de tipo electrónico, que requiere que le prestemos un poco de atención. Pincha aquí para saber más...

 

 

    ESCANDINAVIA ES FASCINANTE. Tras estar en Dinamarca el año anterior, nos apetecía aún más conocer los fiordos. Así que no lo pen­samos dos veces... ¡De
vacaciones a Noruega a celebrar el 2000! Pero, como decía el poeta, «todo pasa y todo queda” y aquel proyecto es ahora un recuerdo imborrable que nos gustaría compartir con todos vosotros.

 

FICHA TÉCNICA DEL VIAJE

Agosto/Septiembre 2000 (datos turísticos actualizados en 2011)

Duración del viaje: 22 días y medio.

Kilometraje total: 9.683

Relato publicado en "El Camping y su Mundo" 158/159 - (Junio-Sept. 2001)

         A pesar del tiempo transcurrido desde la realización del viaje, se ha actualizado toda la información susceptible de ser puesta al día, por lo que su contenido mantiene, en la medida de nuestras posibilidades, su plena vigencia.

  Hacemos también constar que la información práctica que se facilita en el relato se hace a título personal, con la intención de que pueda resultar lo más útil y ajustada posible. No obstante recomendamos que, en evitación de sorpresas y contratiempos, antes de emprender el viaje, confirméis los horarios, precios y demás datos susceptibles de variación o modificación. ¡Y buen viaje! 

    

    Aunque cada viaje posee un carácter propio, éste ha significado un “algo más” que lo diferencia de los que habíamos realizado hasta ahora. Sin ir más lejos ha sido el más concienzudamente planifica­do, la ocasión así lo merecía: 9.683 km recorridos en 23 días; el primer viaje largo acompañados de amigos y con coche y caravana nueva. Ha sido también el primero en el que hemos tomado un ferry y uti­lizado información de internet. ¡Y también de haber pagado el gasóleo a 200 ptas/li­tro!

   

 

    Nota: ¡Qué tiempos aquellos!. Once años no pasan en vano. Si este viaje a los fiordos fue, en su momento, el más largo y mejor planificado de todos hasta entonces, no hubo de esperar demasiado para batir la marca… cuatro años después, el viaje al Cabo Norte puso el listón aún más alto. Y ese “record” continúa bien vivo, pues ningún otro viaje realizado hasta la fecha ha logrado superarlo, ni en duración, ni en extensión ni en emoción.

  

    Por otro lado, muchas cosas han cambiado en estos años… el chico ya no viaja con nosotros, el coche es otro… afortunadamente los amigos ahí siguen;  la caravana también sigue al pie del cañón y nuestras ganas de viajar continúan como en los mejores tiempos, que no es poco. Lo único realmente penoso es que ahora añoremos esas 200 pesetas que pagamos entonces por el litro de gasóleo…

 

  1.  Atención: Hemos estado en los Fiordos, en avión y coche de alquiler, en mayo de 2011.
  2. Varias cosas hay que tener en cuenta respecto a la información que se incluye en este relato:
  3. El sistema de pago de los peajes en Noruega, tanto de carretera o autopista como en los accesos a las principales ciudades, ha cambiado. La inmensa mayoría funcionan con pago automático (Autopass), por lo que ante cualquier viaje a Noruega con nuestro propio vehículo es conveniente darnos de alta previamente a través de internet para que nos carguen los peajes en la tarjeta de crédito que asociemos. También existe un sistema de pago a posteriori. Lo mejor es que os informéis en la web de la oficina de turismo noruega. Pincha en este enlace.
  4. Si alquiláis un coche en Noruega, la empresa os facilitará un coche dotado de receptor. Después os girarán el importe de los peajes en vuestra tarjeta de crédito a medida que les vayan llegando los cargos. Al menos así nos fue con "Hertz".
  5. La segunda "novedad" es que ahora han sumado un ejército de radares a su ya proverbial obsesión por los límites de velocidad. Utilísimo disponer de un GPS dotado de avisador de radares.
  6. La tercera cuestión es que todavía la hemos encontrado más cara de lo que ya nos pareció camino al Cabo Norte. En 2011 el litro de gasóleo ronda las 14 NOK (1,80 € aprox). Y pagamos casi 9 € la hora en un parking de Oslo...
  7. Y dicho esto, vayamos al relato...

 

    Preparar un largo viaje resulta tan apasionante como disfrutarlo en vivo y en directo. Después de ha­ber estado varios años re­corriendo Europa, no nos cabe ninguna duda de que el éxito se gesta en una librería especializada y solicitando documentación a la Oficina de Tu­rismo del país de destino. La infor­mación es esencial para planear la ruta y las actividades que realiza­remos si pretendemos aprovechar a tope el siempre escaso tiempo de vacaciones. Además, ésa es la mejor base para improvisar con acierto durante el viaje, si es menester... ¡y casi siempre suele serlo!

 

 

 

LA PLANIFICACIÓN DEL VIAJE Y LA BÚSQUEDA DE INFORMACIÓN.

 

   Una vez decidido que Noruega iba a ser “el destino”, se nos plantearon numerosos interro­gantes. Como por ejemplo, ¿Intentamos llegar al famoso Cabo Norte o, por el contrario, nos queda­mos en los fiordos?; o también, ¿Vamos de Dinamarca a Noruega por carrete­ra o en ferry. Esas y otras muchas preguntas hubo que resolver.

 

    Lo que está fuera de discusión es que, para despejar dudas, nada mejor que una buena preparación e infor­mación, más cuando deseamos aprovechar bien el tiempo en un viaje de tal envergadura.

 

   Con la documentación que re­cogimos en “Fitur”, (Madrid), en las guías turísticas, en internet y de las casi veinte cartas que escri­bimos a las Oficinas de Turismo locales noruegas, fuimos reunien­do paulatinamente las distintas piezas del «puzzle». Y, por supuesto, tampoco hay que olvidar a la Embajada Noruega en Madrid, que facilita información en caste­llano. 

Aún con internet, las guías "de siempre" siguen siendo imprescindibles...

     De gran utilidad es la Guía de Camping noruega, que incluye un mapa con los campings y las carreteras que, por su trazado, no son aptas para caravanas. Podéis consultar su web, en inglés, www.camping.no

  
     En la actualidad, Internet es “la herramienta” por excelencia y la guía ACSI es una magnífica guía de camping de Europa: www.eurocampings.es

  

    Nota: Preparar un largo viaje resulta tan apasionante como disfrutarlo en vivo y en directo. Después de ha­ber estado varios años re­corriendo Europa, no nos cabe ninguna duda de que el éxito se gesta en una librería especializada y solicitando documentación a la Oficina de Tu­rismo del país de destino. La infor­mación es esencial para planear la ruta y las actividades que realiza­remos si pretendemos aprovechar a tope el siempre escaso tiempo de vacaciones. Además, ésa es la mejor base para improvisar con acierto durante el viaje, si es menester... ¡y casi siempre suele serlo!. Pincha en los enlaces anteriores para leer más sobre nuestra experiencia organizando y preparando viajes por libre.

 

   Es evidente que tanto las guías turísticas como la demanda de información sigue siendo algo totalmente vigente en plena “era de internet”, pero no es menos cierto que la red de redes ha simplificado sobremanera la tarea de recopilar información. De todas maneras tiene su gracia recordar “como nos buscábamos la vida” cuando hacía falta. Y una o varias guías turísticas siguen siendo tan valiosas como antaño.

 

 

EL ITINERARIO, “LA GRAN DECISIÓN”.

     Con sólo 23 días para re­alizar el viaje, el Cabo Norte se nos antojaba un destino imposible por falta manifiesta de tiempo. Además, al viajar en agosto, tampoco coincidiríamos con el «Sol de Medianoche», por lo que el viaje a los confines del con­tinente europeo quedó para mejor ocasión y optamos por centrarnos en explorar a fondo la región de los fiordos.

 

     En 2004 hicimos, por fin, realidad "El Gran Viaje" al Cabo Norte.

 

    Como el tiempo no sobraba y había mucho que ver, la selección de destinos fue laboriosa por lo enrevesado de la geografía norue­ga, que complica enormemente los desplazamientos y obliga a afi­nar en el diseño de los itinerarios, pues no resulta nada fácil plantearse recorridos de “ida y vuelta”, al menos teniendo que volver al camping.

 

    Otro tema a resolver era qué trayecto de “ferry” elegir de la línea Dinamarca-Noruega porque, da­da la diversidad de horarios, ofer­tas y puertos, era una cuestión cla­ve a discernir y que afectaba a todo el recorrido.

 

   Y no menos impor­tante era el asunto de los transbor­dadores o «ferries» locales, muy abundantes en los fiordos, que conviene usar con moderación porque disparan el presupuesto; Eligiendo una ruta que incluya el menor número posible de ferries, el bolsillo lo agradecerá. Por otra parte su uso es muy sencillo, ya que la frecuencia de viajes es muy alta y las esperas cor­tas. Se paga en efectivo al embar­car, variando las tarifas en función de la distancia recorrida. El precio por vehículo incluye el conductor y se paga por el resto de ocupan­tes. Suelen considerarse niños los muchachos de hasta 15 años y no piden ningu­na documentación que lo demues­tre. Si se lleva caravana o remol­que el coste se dispara notablemente. Más información sobre los ferries noruegos (y otros), pinchando aquí.

 

   Con la experiencia de haber estado el año anterior en Dinamar­ca y pensando ya en ese momento en el futuro viaje a Noruega, co­gimos unos folletos de la naviera “Co­lor Line”, para ir haciéndonos una idea de las rutas y los precios.  A partir de esos datos esbozamos un posible itine­rario creyendo, ingenuamente, ­que variarían poco al año siguien­te. Craso error. En abril recibimos el Catálogo 2000 por correo y comprobarnos con estupor que “Color Line” lo había puesto todo patas arriba.

 

    Para empe­zar, la temporada “media” ya no co­menzaba el 16 de agosto como esperábamos (que nos hubiera ido de perlas porque ese día era el previsto para el embar­que) sino el día 22, lo que, automáticamente,  implica­ba un notorio encarecimiento de los pasa­jes al tener que salir todavía en temporada alta.

 

    Y es que el “pellizco” por el sobrecoste de la ca­ravana supone un auténtico lastre económico. Los recargos son un «atraco a mano armada», al cobrar por el remolque bastante más que por el importe de dos coches, que parecería lo más razonable. Eso sin contar con los exorbitantes recargos por altura -que afectan a la mayoría de caravanas y autocaravanas-, cuando realmente tal parámetro no influye en nada porque, a la hora de la verdad, nos meten a to­dos en “el mismo saco” o en  la misma bodega, que tanto monta, monta tanto.

 

     Nota. Vaya… diez años después el panorama no ha mejorado, salvo que el barco ahora es mucho mejor y más rápido que antes, que algo es algo. Un ejemplo, coche y cinco personas, ida y vuelta, en agosto de 2010, (entre semana, que los viernes, sábados y domingos los precios son mayores), en la ruta Hirtshals - Kristiansand, sólo cuesta 99 €. Sin embargo, el coste del mismo viaje, con remolque o autocaravana “sólo cuesta”… ¡260 € del ala!. ¡A qué es fantástico!. Un ciento sesenta por ciento más que yendo en coche… tiene tela. No obstante, ésto sólo es una orientación, en un momento dado. Más información en www.colorline.com

    

      Para rematar la faena también habían desaparecido unas ofertas que nos iban como anillo al dedo. Total: los cambios resultaron de­vastadores y nos obligaron a re­plantear el plan de viaje de arriba abajo. Visto que las ofertas vigentes nos forzaban a ir y volver del mis­mo puerto -lo que no nos intere­saba ni por horarios ni por trayecto- y encima nos aplicaban la ta­rifa más alta en ambos recorridos, a pesar de regresar en temporada media, optamos por la alternativa terrestre; es decir, llegar a Noruega a través del re­cién inaugurado puente del Ore­sund, - www.oresundsbron.com - que une Dinamarca con Suecia, visitando de paso las ciu­dades suecas de Malmö y Göte­borg, que tampoco era mal plan, vamos.

 

    Para la vuelta, en cambio, sí que optamos por tomar el ferry en Kristiansand y llegar a Hirtshals, aprovechando tanto la brevedad de la travesía -cuatro horas y media- como las menores tarifas de la temporada media... y también el he­cho de estar ya visitando el sur de No­ruega, claro. 

Esperando para embarcar en el "Christian IV"

   Y, tras la experiencia, creemos que fue una bue­na decisión ir por carretera y volver a Dinamarca en barco. No por barata, por­que entre los peajes de los puentes y el combustible, el coste es similar a ir y volver en ferry; pero, a cambio, ello nos permitió visi­tar la costa oeste sueca, que también tiene su puntito.

 

    En suma, como las alternativas a considerar son muchas, os animamos a pre­parar un viaje de tal calibre con tiempo suficiente para madurarlo bien. El resultado, seguro, os compensará el tiempo invertido. Leed más sobre cómo preparar un buen itinerario, paso a paso.

 

    En nuestra opinión el principal activo turístico de Noruega es su en­torno natural, ya que el “ambiente humano”, no llama demasiado la atención porque todo está muy so­litario. ¡Cuesta ver a sus habitantes fuera de los grandes núcleos urbanos!. No obstante, los noruegos son amables y correctos y todos hablan inglés fluidamente, lo que ayuda un montón desde luego.

    Así que, a falta de monumentos, el pai­saje es el rey y señor. Su especta­cularidad hace de Noruega un país de postal, la mires por donde la mi­res; especialmente si el tiempo acompaña, lo que en agosto es bastante complicado. A nosotros nos falló bastante en los fiordos, aunque aún podía haber sido mucho peor... Climatológicamente hablando, ju­lio suele ser un mes más favorable.

Al final el itinerario que realizamos fue el siguiente:

 

RUTÓMETRO

FECHA

ETAPA

KM./DÍA

Viernes, 11 de agosto 2000

Valladolid-Salles (Francia)

600

Sábado, 12 de agosto

Salles-París/Champigny

658

Domingo, 13 de agosto

París/Champigny-Parc Astérix-Area Münster

628

Lunes, 14 de agosto

Münster (Alemania)-Malmó/Lomma (Suecia)

802 +30

Martes, 15 de agosto

Costa sudoste sueca

195

Miércoles, 16 de agosto

Lomma-Góteborg/Góteborg

259 +39

Jueves, 17 de agosto

G6teborg (Suecia)-Oslo (Noruega)

313 +17

Viernes, 18 de agosto

Oslo

52

Sábado, 19 de agosto

Oslo-Laerdal

340

Domingo, 20 de agosto

Laerdal-Flam-Aurland-Laerdal

108

Lunes, 21 de agosto

Laerdal-Bergen-Laerdal

460

Martes, 22 de agosto

Laerdal-Olden/Olden-Briksdal

165 +19

Miércoles, 23 de agosto

Olden-Stranda/Golden Route

109 +156

Jueves, 24 de agosto

Strand-Alesund/Runde

54 +129

Viernes, 25 de agosto

Alesund-Hollerud

538

Sábado, 26 de agosto

Hollerud-Kristiansand-Aalborg (Dinamarca)

398

Domingo, 27 de agosto

Aalborg (Dinamarca)-Hameln (Alemania)

676

Lunes, 28 de agosto

Hameln-Hannover (Expo 2000)-Hameln

120

Martes, 29 de agosto

Hameln-Ruta «Cuentos de Hadas»-Kassel

483

Miércoles, 30 de agosto

Area autopista Ludwigshaffen (Alemania)-Souillac (Francia)

1.003

Jueves, 31 de agosto

Región del Quercy

178

Viernes, 1 de septiembre

Región del Périgord Noir

144

Sábado, 2 de septiembre

Souillac-Monpazier (Francia)-Valladolid (España)

781

 

TOTAL

9.683

 

 

Y “ESTRENAMOS” CARAVANA, AL MENOS EN UN GRAN VIAJE…

      En este viaje “estrenamos caravana”: una Rápido Club 39 T, de techo eleva­ble, con la que estamos encanta­dos. Se arrastra con una facilidad pasmosa y con ella el coche consume como un me­chero. Quisiéramos aprovechar la ocasión para agradecer pública­mente la profesionalidad de Cara­vanas Tanis, de Madrid, y del im­portador Nauticaravan de Barce­lona, por sus esfuerzos en cumplir el plazo de entrega en la fecha que les habíamos pedido para poder llevárnosla de vacaciones. Nos pa­rece justo reconocer un trabajo bien hecho, porque lo típico es manifestar quejas o problemas y no tanto, por desgracia, lo otro.

 

     Le había llegado la hora de la jubilación al entrañable “huevo”, a la pequeña “Krause” que nos había acompañado durante cinco años. Más amplitud y confort justificaban el cambio. Y la “Rápido” no pudo tener mejor “arranque” que darse una vuelta por los fiordos. Ese fue, en realidad, su primer viaje largo, porque su “bautizo”, realmente, lo celebramos yendo a Cudillero -que también estuvo muy bien- adonde nos fuimos "de fin de semana" tras recogerla en Madrid.

  

 

Y PUSIMOS RUMBO A LOS FIORDOS…

      Salimos de Valladolid el vier­nes 11 de agosto y llegamos por la noche al camping ”Le Bilos”, de Sa­lles -en las proximidades de Bur­deos-, tal y como teníamos pre­visto. Este cam­ping se encuentra a 7 km de la salida 21 de la autovía a Burdeos y tiene la ventaja de estar perma­nentemente abierto (Al menos en el año 2000). Es bastante cutre, pero resulta práctico y bara­to para pernoctar. Eso sí, una vez cerrada la oficina, no dispon­dréis de luz porque la tienen que conectar ellos según los amperios deseados. Por la mañana abonáis la estancia y, ¡hale!, a la carretera. Si preferís la autopista para per­noctar tenéis una gran área antes de llegar a Burdeos, aunque si llegáis muy tarde quizás os cueste encontrar un hueco libre.

En el camping "Le Bilos"

 

Los fiordos: un gran viaje, sin duda.

   Nota: En aquellos “buenos viejos tiempos” todavía no estaba terminada la autovía A-1, entre Armiñón y San Sebastián, ni mucho menos el tramo de peaje de la AP-1 entre Vitoria y Eibar. Como tampoco habíamos adoptado la actual costumbre de “alargar el viaje” y pernoctar en el área de Bordeaux-Cestas. Todavía esas cosas nos daban algo de reparo en aquellos años...

 

    Llegar a Burdeos, a 600 km. de distancia de Valladolid, tiene varias ventajas: la primera es que se gana un tiempo precioso, pues aprovechamos generalmente la tarde del viernes. Habiendo cenado en el área de Bidart o en la de Urrugne, nada más cruzar la frontera, la hora de llegada a Burdeos suele estar entre la medianoche y las doce y media.

 

    La segunda ventaja, que va asociada a la anterior, es que, al poder salir muy temprano, entre las seis y siete de la mañana, nos sacudimos de un plumazo los importantes atascos que se forman tanto en la frontera y los 3 peajes de la autopista francesa, como en la “rocade” (circunvalación) de Burdeos durante las mañanas y tardes de verano.

Leer más sobre las mejores rutas para cruzar Francia gastando lo justo en peajes.

Leer más sobre la manera de ahorrar unos euritos al repostar en Francia.

   Otro asunto a tener en cuenta es el del recargo en los peajes de la autopista, tanto a vehículos con remolque superior a 2 metros de altura y, por supuesto, a las autocaravanas. Leer más sobre peajes de autopista en Francia y Europa.

 

 

VISITAS EN RUTA POR EL SUR DE FRANCIA…

    El domingo teníamos previsto pasar el día en el Parc Astérix, así que el sábado era jornada de viaje con meta en París. Como había tiempo suficiente, visitamos en ruta Mor­temart y St. Benôit du Sault, dos pueblecitos medievales de la «Aso­ciación de pueblos más bonitos de Francia”. Ambos se encuentran al norte de Limoges y no presentan problemas de aparcamiento para la caravana. 

   

Mortemart

 

St. Benoît du Sault

    Mortemart no es gran cosa, pe­ro St Benôit du Sault ya es otro cantar. El con­junto medieval es mucho más atractivo y tiene más ambiente. Ya vamos conociendo bastantes pue­blos de esa asociación y no todos se merecen tal calificativo. Algu­nos solamente tienen algún casti­llo o iglesia interesante o poco más.

 

    Sin embargo existen pueblos maravillosos como Rocamadour o Sarlat la Canéda -de los cuales hablaremos más adelante- que, por ejemplo, no pertenecen a la Asociación de pueblos “más bonitos de Francia” en la cual "ni son todos los que están ni están todos los que son”. De todas ma­neras son siempre una garantía de ver algo interesante. En las ofici­nas de turismo de esos mismos pueblos suelen vender la Guía Oficial de la Asociación.

 

    Nota: Durante muchos años hemos estado visitando, en ruta y con la caravana, las localidades interesantes que jalonan la ruta hacia París. Y este viaje, como muchos otros, es una buena prueba de ello. Actualmente, porque los años no pasan en balde y porque la mayoría ya han sido visitados, solemos hacer el trayecto de un tirón.

 

    Sin embargo lo importante es pensar que hay mucho que ver, de camino, y que, aún viajando con caravana, también es perfectamente posible realizar visitas turísticas en ruta. Pinchad aquí, si queréis leer más sobre nuestra experiencia haciendo visitas en ruta.

 

    El trayecto a París discurrió plácidamente, acompañados de una ligera lluvia que cesó a me­diodía. A las siete y media de la mañana, salimos de Burdeos por la autopista A10 para enlazar des­pués con la N10, que es una carre­tera con tramos intermitentes de dos carriles por la que se circula con bastante agilidad. En An­goulême seguimos dirección Li­moges, y en St. Junien -donde los interminables semáforos hicieron eterno el cruce del pueblo- nos desviamos a Mortemart. Un poco más al norte está St.Benôit du Sault. Después de recorrer el pue­blo tomamos la autovía A20 a Pa­rís. En Vierzon se termina la auto­vía gratuita, pero existe la posibili­dad de ir por carretera hasta las proximidades de Orléans como al­ternativa a la autopista de peaje.

 

    Como la carretera es recta y se cruzan muy pocos pueblos, es bastante rápida (es un tramo de 75 km, que permite ahorrar unas 1.700 ptas, de peaje, incluido el re­cargo de la caravana. En Olivet, antes de Orléans, interesa volver a la autopista para evitar los atascos de la ciudad. Finalmente, en Arte­nay se enlaza de nuevo con la au­tovía gratuita A20 que llega a París.

 

     Nota: Afortunadamente esos “experimentos” ya han pasado a la historia hace años y hoy en día la ruta a París está más que definida y decidida. Para saber más de la mejor ruta para llegar a París desde la frontera de Irún, (incluido en el apartado “Las mejores rutas para cruzar Francia”), pinchad en el enlace. Y si queréis ahorraros unos euros en las gasolineras francesas, haced lo mismo en este otro.

  

EN PARÍS.

    En la espléndida «Ciudad Luz­”, acampamos en el camping de Champigny (Paris-Est), cercano a la autopista A4 a Metz. Lo han re­mozado y mejorado bastante res­pecto a otros años, pero sigue igual de lleno -aunque no es difí­cil encontrar un hueco- y tan mal señalizado como siempre.

 

   Desde París es preciso tomar la salida “Pont de Nogent” y girar a la derecha. Una vez en la antigua ca­rretera nacional N4, hay que virar de nuevo a la derecha y, tres se­máforos más abajo, encontraréis la señal de camping. La recepción cierra a las 20.00 h., pero hay un vigilante que os permitirá acampar en caso de llegar más tarde.

 

   Si vais a visitar Eurodisney, (en 2000 todavía no se llamaba "Disneyland Paris) el camping vende entradas con re­baja, y si queréis visitar la capital, en la puerta hay una parada de autobús que os llevará a la esta­ción del RER (el tren rápido a Pa­rís) de Joinville. Admiten tarjetas de crédito y venden también la tarjeta “Paris Visite” para transporte público y museos.

 

   Allí coincidimos con Pedro (de Pontevedra) y su familia, vecinos de parcela, a quienes queremos enviar desde aquí un afectuoso saludo. Como entusiastas lectores de EL CAMPING Y SU MUNDO, para nosotros fue una satisfacción que nos comentasen que la crónica de nuestro viaje a Dinamarca hubiera contribuido en su decisión de salir por Europa. ¡Saludos, familia!.

 

   Nota actual: Las últimas veces que hemos estado en París y en Disneyland hemos acampado en Torcy, en el camping “Parc de la Colline”, www.camping-de-la-colline.com, situado junto a la A-104, “La Francilienne”. Nos gusta mucho más que el de Champigny. En 2012 acampamos en el "Île Demoiselle"  en Annet sur Marne y es una opción mucho más económica que el de Torcy y buena también.

  

EL PARC ASTÉRIX.

 

    El Parc Astérix nos esperaba. Hacía siete años que lo visitamos por primera vez y nos apetecía volver. Nos llevamos la caravana porque nuestra intención era, a la salida, continuar viaje hasta Ale­mania. El aparcamiento cuesta lo mismo con caravana que sin ella: 30 FF (750 ptas.). El parque ha mejorado, es más grande y tiene más atracciones, pero también más gente, mucha más gente. Las colas eran de hora y media en ca­si todas las atracciones y eso de­sespera al más pintado... 

Desfile Galo...

    Apenas pudimos disfrutar de unas pocas atracciones y las altas temperaturas tampoco ayudaron a mejorar el panorama, así que a las cuatro de la tarde - hartos de sudar y de hacer cola- nos pusimos en carretera. El hecho de ser ese día domingo segura­mente influyó en la alta asistencia de público.

 

    Nota: Hemos vuelto en 2009. Pincha aquí, para saber más de nuestra experiencia reciente en el Parc Astérix y también en Disney. Ignoramos si en el Parc Astérix sigue siendo posible aparcar la caravana. Lo que es seguro es que en Disney no es posible hacerlo. Las autocaravanas, en cambio, no tienen ese problema.

 

CRUZANDO ALEMANIA.

      Nota: el párrafo que viene a continuación es el original del relato de hace años, pero lo mantenemos a "efectos documentales" pues a continuación hemos incluido todo un apartado dedicado a las mejores rutas actuales para llegar al norte de Alemania desde París.

   Nuestra idea era pernoctar en un área de autopista, más allá de la zona industrial de Colonia y Dor­mund, cuyos atascos mayúsculos son típicos a primeras horas de la mañana.

 

   Además, con la limitación alemana de prohibir los adelantamientos a camiones y ca­ravanas de 6 a 20 h. en bastantes tramos de autopista -en otros tramos la prohibición dura todo el día, aunque en otros no hay-, había que aprovechar la no­che para hacer kilómetros sin pro­blemas.

 

    Dado el abundante tráfico se puede entender la limitación para camiones, pero para todo tipo de remolques…; ¡Se forman unas colas im­presionantes hasta que la gente acaba por hartarse y adelantar!. En­tonces te arriesgas a ser “cazado”, porque la "Polizei" alemana no se anda con chiquitas y multa in situ, aunque no es menos cierto que casi nunca se les ve a pie de carretera. finalmente pernoctamos en un área próxima a Münster, al lado de otras caravanas y autocaravanas. Leer más sobre nuestra experiencia con ésta y otras “peculiaridades alemanas”.

 

    Era la primera vez que nos animábamos a dormir fuera de un camping y la expe­riencia resultó satisfactoria. Ya he­mos comentado también que era la primera vez que viajaríamos en compañía, junto a nuestros amigos Pepe y Nany, de Castellón de la Plana. (Somos amigos gracias a EL CAMPING Y SU MUNDO, pues a raíz de nuestra crónica del viaje a Inglaterra, hace un par de años (en 1998), Pepe contactó con nosotros para preguntarnos algunas cosillas y ahí empezó todo. “El encuentro” tendría lugar en Malmö, puerta de entrada a Suecia por carretera desde Dinamarca gracias al nue­vo puente de 18 km. sobre el es­trecho del Oresund.

 

 

LA MEJOR RUTA PARA LLEGAR A BREMEN / HAMBURGO

 Nota (2011): Para llegar de París a Bremen, en el norte de Alemania hay actualmente dos itinerarios interesantes, que se salen un poco de lo más trillado, fruto de la apertura de algunas autovías/autopistas en Holanda y Alemania que no estaban abiertas hace unos años.

 

Desde luego hay varias alternativas para cubrir ese trayecto, pero no todas son igual de interesantes en función del vehículo que conduzcamos.

 

Si viajamos en un vehículo sin remolque, puede que nos interese aprovechar todo lo posible las autopistas alemanas, ya que genéricamente carecen de límites de velocidad y se puede circular con tranquilidad sin temor a los radares. Claro que no es oro todo lo que reluce, pues hay dos cuestiones que alteran ese teóricamente idílico panorama: uno es el tráfico que suelen llevar los grandes ejes ruteros alemanes, la A1 Colonia-Hamburgo, por ejemplo. El otro es que cada vez abundan más los tramos con limitaciones de velocidad específicas. Muchos son de 130 km/h, pero otros son inferiores. En cambio eso es menos frecuente en las autopistas menos "importantes", o sea, las que no constituyen los ejes ruteros principales

 

Con la caravana a cuestas el panorama cambia bastante, pues en todos los países existen límites específicos de velocidad para los vehículos con remolque. En las autopistas, Francia pone el límite en 130 hm/h o 110 km/h con lluvia igual que si conducimos un coche sin caravana o remolque. En Bélgica, el límite es de 120 km/h y en Alemania es de 100 km/h, pero en suelo alemán a menudo surge un problema importante para los que llevamos caravana o remolque... en muchas autopistas alemanas -total o parcialmente- entre las que se cuentan las principales, por supuesto, no se permite adelantar a los camiones, remolques e incluso autocares normalmente entre las 6-7 mañana hasta las 19-20 h. de la tarde, lo que es un tremendo fastidio, pues es fácil encontrarse detrás de un lento camión. Y no es cuestión de jugársela demasiado con la "Polizei", por si acaso. Leer más sobre las "peculiaridades alemanas", que esta no es la única...

 

Así pues, debido al increíble tráfico que soportan las principales autopistas alemanas como la A1 ó la A7 por ejemplo, los camiones, autocares y vehículos con remolque tienen prohibido el adelantamiento de 6 a 20 h, como ya hemos comentado. Esos tramos de prohibición están bien señalizados, pero a menudo son muy largos y en algunas autopistas como la de Hamburgo a la frontera danesa (A7) la prohibición es permanente. En los tramos de tres carriles es posible adelantar, pero lamentablemente éstos tampoco abundan. 

 

En consecuencia puede interesar buscar otras alternativas a través de Bélgica y Holanda que nos acorten el recorrido en suelo germano. Estas alternativas son las siguientes:

Opción A (menos recorrido en Alemania): París, Lille, Gante, Amberes, Breda, Arnhem, Apeldoorn, Hengelo, para salir a la autopista A1 alemana, cerca de Osnabruck

Opción B (más recorrido por Alemania): París, Valenciennes, Namur, Lieja, Maastricht, Venlo, Duisburg, Munster, Osnabruck.

 

La elección de una u otra opción la dejo al gusto de cada cual, pues prácticamente calcan las distancias y la diferencia en peajes es de algo más de un euro (en 2011) pero ambas merecen ser estudiadas detenidamente. La web www.viamichelin.es es la que solemos utilizar para calcular los itinerarios y la encontramos muy útil, pues facilita los importes de los peajes, entre otras muchas cosas.

Respecto a la "opción B" hay que comentar que discurre a través de Duisburg y Essen, que son zonas muy pobladas de Alemania lo que implica riesgo de tráfico intenso y también tiene más kilómetros con limitación de adelantamiento.

 

 

A partir de Osnabruck, por la A1 hasta Bremen y Hamburgo conviene armarse de paciencia porque hay limitaciones de adelantamiento en casi la totalidad del recorrido, salvo algunos tramos de tres carriles sin ella y el tráfico es tremendo. Si el destino final es la Jutlandia danesa por la A7 de Flensburg, más paciencia. El tramo entre Hamburgo y la frontera danesa es prácticamente una limitación de adelantamiento, aunque a cambio la intensidad del tráfico disminuye bastante respecto a la A1.

 

Por el contrario, si desde Hamburgo optamos por llegar a Puttgarden para coger el ferry hacia Dinamarca, ya no recuerdo cómo está el tema de las limitaciones de adelantamiento...

 

Pero volvamos al viaje de los fiordos...

CAMINO DE SUECIA…

 

    Para llegar a Suecia existen va­rias posibilidades. Hay un ferry que va directo desde Travemünde (Alemania) a Trelleborg, en el sur de Suecia.

 

    Otra opción, muy utili­zada por los campistas por su rapi­dez, es tomar el ferry en Puttgar­den (Alemania) hasta Rodby, en la isla danesa de Sjelland para, vía Copenhague, optar por tomar otro «ferry» desde Helsingor hasta Hel­sinborg (Suecia) o cruzar el nuevo puente. Ésta fue la alternativa em­pleada por nuestros amigos, quie­nes se encontraban en el norte de Alemania desde hacía varios días.

 

    El ferry de Puttgarden les costó unas 14.000 ptas. (dos personas, coche y caravana), más las 11.250 ptas. (500 DKK) de peaje del famo­so y carísimo puente del Oresund. www.scandlines.de/en - www.oresundsbron.com

 

   Nosotros preferimos llegar a Malmö por carretera, para no es­tar sujetos a los horarios del ferry, aunque éstos salen con mucha frecuencia y las esperas son cortas. Son 200 km más de au­topista y se cruza, aún en tierras danesas, otro puente de 18 km so­bre el estrecho de Store Baelt. www.storebaelt.dk 

Cruzando el "Oresund"

    El peaje asciende a 7.800 ptas. con caravana (aquí también les gusta cargar el 50 por 100 a los remol­ques). Para compensar, la autopis­ta es gratuita. En suma, en cuestiones mone­tarias las diferencias son muy po­cas y la elección depende del gus­to de cada cual.

 

    Evidentemente en la actualidad estos precios ya sólo pueden servirnos de referencia para darnos cuenta de cómo todo cuesta mucho más, pero la visita a las web ya citadas es del todo obligada... 

El puente del "Oresund". La primera mitad es un túnel, por eso no se ve...

   Nos encontramos con nuestros amigos en el camping “Habo Ljung” de Lomma, en los alrededores de Malmó. El entorno es bonito - césped y playa- y los servicios decentes; pero la verdad es que esperábamos algo más de un cam­ping sueco. Está abierto perma­nentemente y en la recepción sólo están algunas horas al día. La sor­presa agradable fue pagar sola­mente 2.600 ptas. por los tres, electricidad incluida.

 

    El agua caliente y las duchas funcionan con monedas de 5 coronas, una costumbre muy extendida por aque­llos pagos. En los países escandinavos exi­gen estar en posesión de un carné de campista. El de la FICC es váli­do, pero si no se posee, hay que sacarse uno allí mismo, previo pa­go, que vale tanto para Suecia co­mo para Noruega. Con ese carné se ofrecen descuentos en gasoli­neras y otros comercios.

  

Y NOS ENCONTRAMOS A MALMÖ EN FIESTAS…

       Malmö fue «un puntazo». Esa semana de agosto celebraban el Festival de Verano y la ciudad tenía una ani­mación inesperada, increíble para el modo de vida escandinavo o, por lo menos, eso nos pareció. No hay nada como un buen prejuicio...  

El ayuntamiento de Malmö y la feria.

    Ha­bía actuaciones en vivo, chiringui­tos de comidas de todo el mundo y un jolgorio tremendo hasta me­dianoche. Era la primera vez que salíamos de juerga nocturna en los viajes veraniegos -niños pequeño obligaba- y pasear de no­che por Suecia con nuestros ami­gos fue una sensación tan agra­dable como novedosa. La ciudad tiene algunos edi­ficios medievales y renacentistas interesantes, especialmente la far­macia más antigua del país, que data de 1571.

  

RECORRIENDO LA COSTA SUROESTE SUECA…

     Al día siguiente hicimos un “tour” por varias ciudades del suro­este sueco. Landskrona es un bo­nito y apacible pueblo de la región sueca de Scania, que fue danesa muchos años y aún per­siste su influjo, siendo su princi­pal atracción el lapicero amarillo de 2,5 m de altura que señala, se­gún dicen, «el centro geográfico de Europa”. 

Todos, en el "centro de Europa"

      Tal afirmación nos parece bastante discutible, porque toman como referencia el triángu­lo comprendido entre el cabo San Vicente (en Portugal), Astrakán (en el este asiático) y las islas Spielbergen (en el Círculo Polar Ártico). En cualquier caso es una verdadera curiosidad y no está nada mal hacerse la foto con el lapicero...

 

    El resto del día transcurrió en las ciudades de Helsingborg, Lund y Malmö, donde al atardecer se­guimos disfrutando de la jarana sueca. Todas tienen edificios muy notables, destacando la catedral románica de Lund y el ayunta­miento de Helsinborg.

  

GÖTEBORG.

 

     El miércoles, camino de Oslo, hicimos escala en Göteborg; se­gunda ciudad sueca y cuna de la marca de automóviles Volvo. A di­ferencia de Malmó, Göteborg no es medieval, ya que fue fundada en el siglo XVII y su interés es más comercial que arquitectónico. Tanto es así que en las guías turís­ticas… ¡consideran al centro comer­cial Nordstan como una de sus atracciones! No obstante también posee interesantes museos.  

Lluvia en Göteborg

    Acampamos en Aby/Molndal, cerca de la ciudad. El «Kronocam­ping» estaba muy bien equipado y no era caro, excepción hecha de una tarifa eléctrica “electrocutan­te”: 800 ptas./día. Hoy día sigue siéndolo...

  

RUMBO A NORUEGA, CON “MULTA” INCLUIDA…

      El jueves 17 de agosto salimos temprano de Góteborg rumbo a Oslo, a 320 km de distancia. Los primeros 80 km fueron de autopis­ta, ahí es donde fuimos multados, pero después tomamos contac­to con la realidad de las carreteras suecas y noruegas, que, para tener «calificación europea», dejan mu­cho que desear... En concreto la de Oslo es equiparable a una mala nacional nuestra. Eso sí, las áreas de descanso están muy cuidadas y situadas en parajes idílicos.

 

     Aviso a “nave­gantes»: la policía sueca lleva radar en las motos. Fuimos multados con 1.000 coronas (unas 20.000 ptas.) ¡por circular con la caravana a 93 km/h en autopista, en una recta interminable, con sol y prácticamente solos! Al menos eso mostraba la pantalla del radar de la moto. ! Afortuna­damente no nos exigió pagar en el acto, sino por transferencia, porque ya no llevábamos ni gota de efectivo sueco. Como consue­lo, el aburrido agente nos trató con exquisi­ta amabilidad y en inglés. Después de tal ex­periencia -era la primera vez que nos multaban-, y por si acaso, optamos por circular a los 80 km/h reglamentarios. En fin… 

La frontera noruega viniendo de Goteborg.

 

Y ENTRAMOS EN OSLO…

      Al entrar en Oslo nos topamos con la primera “curiosidad" norue­ga: el peaje de entrada a las ciu­dades importantes (Actualmente la iniciativa ha calado hondo en otras partes: Londres ya lo tiene...) Lo tienen montado así: pagas o no pasas. El peaje ascendió a 12 coronas (unas 250 ptas.). Sólo admiten efectivo y hay que pagar cada vez que se entra de nuevo en la ciudad. A cambio pudimos com­probar la espléndida señalización de los camping noruegos. En las señales de tráfico aparece el nom­bre de cada camping y así, casi, casi, te llevan de la mano hasta la mis­ma puerta.

 

    En la época pre-GPS eso era muy de agradecer. Ahora, también, pero al menos gracias al satélite y al "Google Maps" ya tenemos otras herramientas para no tener que estar dando vueltas como peonzas en busca del “camping perdido”…

 

    En los alrededores de Oslo hay varios camping. Elegimos el Ekeberg» por su buena situación. Además, al estar emplazado en lo alto de un monte, se divisan unas estupendas vistas de la ciudad. Los precios de los camping son más altos que en Suecia, pero a un nivel similar al de España (pagamos 4.000 ptas./noche, como en París, el pre­cio más elevado de todo el viaje). www.ekebergcamping.no 

En el camping "Ekeberg" (Oslo)

    Comimos en el camping y des­pués nos fuimos de visita. La ciudad no es nada del otro mundo, pero tampoco negaremos que tiene su puntito. El centro es pequeño y se recorre en poco tiempo, siendo la zona del puerto una de las más agradables. Más in­terés tienen sus famosos museos, el parque Frogner - con las esculturas de Gus­tav Vigeland-  o el trampolín de sal­tos de Holmenkollen. El tiempo es bastante inestable por aquellas la­titudes y el paraguas ha de ser un compañero fiel.

 

    Noruega es un país caro, muy caro. Sin embargo los museos y los camping (a excepción del de Oslo) tienen precios más que razonables. Para hacer la vida más fácil al turista que visita la ciudad po­nen a su disposición la Oslo Card, que incluye transporte público, museos y otras actividades a un módico precio. (Los campings la venden.)

 

   No obstante conviene echar cuentas antes de comprarla. Por ejemplo, el pase fa­miliar cuesta 400 NOK e incluye dos adultos y dos niños. En el fo­lleto de Oslo que facilita la Emba­jada vienen los importes de los museos y es sencillo calcular si in­teresa o no adquirir la tarjeta en función de lo que se quiera ver. Tampoco parece muy necesario utilizar los transportes públicos, ya que moverse en coche por Oslo es sencillo y aparcar resulta fácil; pe­ro si preferís pasar de coche, en­tonces la Tarjeta es esencial. (En la puerta del camping tenéis la para­da del bus.) Lee más sobre nuestra experiencia con las tarjetas turísticas.

 

    Esa tarde aparcamos al lado del ayuntamiento y nos paseamos por la zona del muelle y por las calles más animadas, Kongensgate y Prinsensgate. 

Oslo: En el puerto, con el ayuntamiento al fondo.

  

OSLO Y LOS MUSEOS DE LA PENÍNSULA DE BIGDOY.

     El viernes por la mañana visita­mos algunos de los museos más interesantes de la ciudad, situados en la península de Bigdoy, enfren­te mismo del casco urbano. (Pepe y Nany prefirieron dedicar la ma­ñana a pasear por Oslo y queda­mos en el Museo de los Pueblos, para visitarlo juntos.)

Bigdoy: la zona de los museos

    Empezamos el recorrido en el Museo Kon-Tiki, donde se expone la balsa del mismo nombre junto a otras embarcaciones utilizadas por el aventurero noruego Thor He­yerdahl en sus investigaciones ma­rítimas. En 1947 Heyerdahl partió de El Callao (Perú) con la “Kon-Tiki” y llegó a las costas de la Poline­sia, demostrando así la hipótesis de que sus habitantes tuvieran sus raíces en las culturas precolombi­nas, posibilidad que hasta aquel momento había sido muy cuestio­nada. La verdad es que nos gustó mucho. A mi en especial, pues en mis tiempos de “boy-scout”, habíamos vivido una “operación kon-tiki” y por eso me atraía muchísimo estar al lado de la balsa “original”. www.kon-tiki.no  

La balsa "Kon-Tiki"

    Enfrente se encuentra el “Mu­seo de la nave polar “Fram””, con la que Roald Amundsen alcanzó el Polo Sur en 1912. El barco ocupa todo el edificio, que fue construi­do con el barco dentro, pues fue la única manera de “meterlo” entre cuatro paredes. Es muy intere­sante por su significado histórico y por dar cumplida información de las duras condiciones de vida de aquellos exploradores. En los ca­marotes se muestran trajes polares y otros objetos utilizados. Es el único museo en el que las explica­ciones están en español. www.fram.museum.no 

   

En el "Fram"

 

La ropa "técnica" ha
cambiado un poco...

       El museo es una oportunidad única para conocer, de primera mano, cómo era un velero del siglo XIX capaz de navegar por aguas heladas. Nos encantó.

 

    Después le tocó el turno al “Museo de los Barcos Vikingos”, que exhibe los restos restaurados de tres drakkar utilizados como tumbas de jefes vikingos. A prin­cipios del siglo XX se descubrie­ron, bajo tierra, en distintos pun­tos de Noruega. De los tres, dos están muy bien conservados y uno de ellos se encontró con su ajuar com­pleto: carros, trineos y otros obje­tos que han permitido conocer mucho mejor el modo de vida de aquella gente. Los barcos son impresionantes y los objetos expuestos, también. www.khm.uio.no 

   

El "Oseberg" bajo tierra

 

El "Oseberg" en el museo

    Éste museo, al igual que el “Fram”, nos parece que se merecen la visita sin duda alguna. El año anterior, durante el viaje a Dinamarca, tomamos “contacto” directo con la vida vikinga y aunque el museo de barcos vikingos de Roskilde es muy bonito (los drakkar de Roskilde están muy estropeados al haber sido rescatados del mar), el museo de Oslo es, sencillamente, impresionante. Fundamentalmente debido a que, aquí, los barcos fueron realmente tumbas bajo tierra. El caso es que ambos valen la pena.

 

    Reunidos de nuevo con Pepe y Nany, visitamos el “Museo de los Pueblos de No­ruega”, uno de esos museos al aire libre, con casas tra­dicionales de todo el país. Nos de­cepcionó bastante porque, ade­más de caro para lo que ofrece -3.000 ptas. el billete familiar- casi todo eran cabañas de made­ra muy parecidas entre sí y bastante in­sulsas. Tampoco abundaba el per­sonal vestido a la usanza y, al final, nos quedó un regusto un poco “light". El edificio más interesante es, sin duda, la Stav Kirke de Gol, uno de los me­jores exponentes de las medieva­les iglesias de madera noruegas con forma de pagoda. De todas maneras en los fior­dos encontraréis más de una en su am­biente natural. La de Borgund, camino a Laerdal y Flam, por ejemplo. Sin embargo, el me­jor rato lo pasamos «jugando» con unos zancos que había a disposi­ción de los visitantes. Eso fue lo que más nos gustó de todo el mu­seo. www.norskfolke.museum.no  

   

Casas "con pelo"

 

La iglesia de Gol

  

Los zancos, lo mejor...

      Pasamos la tarde en el Parque Frogner y el con­junto escultórico de Gustav Vige­land nos encantó: es un parque precioso que exhibe al aire libre la casi totalidad de la obra de Vige­land, esculturas humanas de bron­ce y granito, siendo el monolito su obra cumbre. Nadie debiera dejar Oslo sin haberlo visto. Está abierto todo el día. http://oslo-norway.ca/attractions/frognerparken.html  

   

En el "Vigeland"

 

Trampolín de Holmenkollen

     Terminamos la jornada en otra típica “atracción” de la capital: el trampolín de saltos de Holmenko­llen, construido para las Olimpiadas de Invierno de 1952. Aunque sin nieve impresiona menos de lo que pueda imaginar­se, merece la pena verlo porque no te tropiezas con uno todos los días. A pesar de estar prácticamen­te en el casco urbano, es necesario “pagar” de nuevo el peaje de acceso a Oslo para volver al camping. 

 

¡Y LLEGAMOS A LOS FIORDOS…!

       Y llegó, por fin, el esperado momento de poner rumbo a los fiordos. Laerdal, en la región de Sogn og Fjordane, era nuestro primer destino. El camping del pueblo, a orillas del fiordo y ro­deado de montañas, es muy boni­to. Por la tarde alquilamos unos karts a pedales con los que pasa­mos un rato estupendo. www.laerdalferiepark.com

 

     La maña­na de ese sábado, la empleamos en el traslado a Laerdal y ­fue nuestro primer contacto con las “fantásticas” carreteras de la Noruega pro­funda. Teniendo en cuenta que circu­lábamos por la E16, supuestamente “de categoría europea”, no podemos decir que fuera muy mala, pero sí bastante más de lo mínimamente exigible para un «estándar euro­peo».

 Nota: En 2011 hemos visitado nuevamente los fiordos. La E16 sigue sin dar la talla y el GPS tuvo razón, la ruta por Drammen y Gol hasta Laerdal (E7 y E52), sin ser una maravilla, es una mejor opción que la E16. Y eso sí, mucho ojo con los radares y sobre todo, paciencia porque la media no pasará de 60-65 km/h con suerte.

Cabras en la E16

     No obstante, lo peor estaba por llegar, porque muchas carrete­ras en la zona de los fiordos son sencillamente impresentables: con un solo carril y con apartaderos ca­da pocos metros para permitir el paso de otros coches., ¡faltaría más! Y no siempre en terrenos escarpados...;  Además fal­ta señalización tanto horizontal co­mo vertical. Lo único que parece preocuparles realmente, a niveles “cuasi-obsesivos”, es la limitación de 60 km/h, que son la gran mayoría de las pocas señales existentes en muchos tramos. A cambio han suprimido mu­chos puertos de montaña a base de túneles, que -aunque no todos destaquen por su iluminación o seguridad- desde luego ahorran un buen puñado de“Bio­draminas” a los viajeros más sensibles.  

Los "apartaderos" de las "autovías" noruegas...
Foto tomada rumbo al glaciar de Briksdal

    El viaje resultó agradable, sin apenas tráfico. El paisaje es pre­cioso, de postal, con cabañas de colores esparcidas por los verdes valles, reflejándose en los lagos las cumbres heladas. Retórica al mar­gen, la descripción es real como la vida misma. Viajar por carretera en los fiordos es todo un espectáculo que, de verdad, merece la pena vivir.

 

     A 30 km de Laerdal se encuen­tra la “Stav Kirke” -las típicas iglesias medievales de madera- de Borgund. Deja­mos las caravanas en el pequeño aparcamiento y, además de visitarla por dentro, nos hicimos las correspondientes fotos. Se dice que es la iglesia de madera mejor conservada de Noruega y, la ver­dad, entre montañas, desprende un encanto especial. Visitar el in­terior cuesta 50 NOK. (Mejor decir "costaba", porque en 2011 ya son 70 las coronas que hay que soltar para verla por dentro...) 

Frente a la iglesia medieval de Borgund

  

TOMANDO CONTACTO CON “LOS FIORDOS”…

     Llegamos al camping de Laerdal con un bonito y agradable sol y, tras comer, por la tarde dimos un paseo por la famosa Old Laerdalsoyri, -la zona antigua de Laerdal- de pre­ciosas casas de los siglos XVIII y XIX, todavía habitadas. Algo que allí no deja de ser una rareza, porque “los pueblos” de los fiordos no se ajustan al típico esquema urbano de plaza mayor y aledaños. 

El camping de Laerdal, precioso.

   

Carreras con los karts del camping

 En los “pueblos de los fiordos”, el "centro urbano" está realmente for­mado por el supermercado, la iglesia, la "post", la “apotek" y el “bank” y la gasolinera si la hay y para de contar. Dicho de otro modo, todos los servicios comunes "unidos", porque las ca­sitas de colores, que es donde vive la gente, aparecen salpicadas entre tanto verde sin orden ni concierto.

 

     Y como prácticamente no hay comercios, tampoco hay gente paseando, así que andar por un “pueblo fantasma» no es solamente una sensación, es toda una realidad. Pues bien, ni el casco antiguo de Laerdal se mantiene al margen de dicha tónica. Para que la soledad no nos abrumara demasiado, una horda de japone­ses que pasaba por allí se encargó de darle ambientillo a la cosa. ¡Al menos  no parecía que hu­biéramos llegado después de caer una bomba de neutrones! Entre que Noruega es el país menos densamente poblado de Europa y que los pocos que hay viven muy metidos en sus casas, hay que ir mentalizado en que “ver a un noruego” no es algo exento de suerte… exageraciones aparte, claro.  

Laerdalsoyri. Siglo XVIII

 

“NORUEGA EN UN CASCARÓN DE NUEZ”…

     El primer «plato fuerte» en los fiordos se reservaba para el do­mingo, con la típica excursión turística: “Norway in a nutshell” -literalmente, “Norue­ga en un cascarón de nuez”-  con­sistente en combinar un crucero por el Naeroyfjord -el fiordo más estrecho de Noruega- con el tra­yecto en tren por el valle de Flam, obteniendo así una visión reduci­da pero esencial de valles, montañas y fiordos. La excursión suele partir de Oslo o Bergen y es la manera que tienen de “concentrar” en una excursión de un día lo más granado de la zona. Aunque lógicamente es posible contratarla en las ofici­nas de turismo -que para eso está- obviamente por nuestra parte hicimos un reco­rrido “particular”, adaptado a nuestras necesi­dades.

 

     No fue fácil situar un “punto de partida” que actuase de “cuartel general” para la visita a los fiordos, porque la orografía noruega difi­culta los desplazamientos y algu­nas carreteras desaconsejan el trán­sito con caravana, bien por la estrechez de las vías, bien por los fuertes gradientes de algunas pendientes. Así pues, de entre todas las po­civilidades, elegimos Laerdal como base de acampada, tanto por su in­terés turístico como por su buena situación geográfica, realizando desde allí las excursiones a Flam y Bergen. 

Vista aérea de Flam

       Afortunadamente para todos, unos meses más tarde se inauguraría el que tya es el segundo túnel terrestre más largo del mundo, de 24,5 kilómetros de longitud... !y gratuito!. Ahora el primero está bajo el Montblanc. Éste une Laerdal con Aurland, cerca de Flam y ahora el viaje al corazón de los fiordos y a Bergen ya es otra cosa. En 2004, cuando llegamos al Cabo Norte, tuvimos ocasión de estrenarlo. ¡Es una pasada!. Así que, gracias al túnel,  Laerdal continúa siendo un excelente lugar para establecer "la base" desde donde recorrer la zona.  En 2011 lo hemos pasado tres veces más y, cosa rara, ¡sigue siendo gratuito!.     

Embarcamos con el coche en el ferry “de línea” entre Laerdal y Gudvangen, aldea situada en el fondo del Nae­royfjord. El ferry es cómodo y apenas se mueve, pues las aguas del fiordo son casi como un gran lago.

 

En 2011 hemos vuelto a hacer el mismo "crucero", pero esta vez desde Kaupanger, pues sólo sale de Laerdal -nos hospedamos en el mismo camping, pero esta vez en los apartamentos- a partir de junio. Y era mayo. Nos costó 1010 NOK el "paquete oferta" de coche y cinco pasajeros. La verdad es que este paseo por el Sognefjord y el Naeroyfjord para estar "maldito". ¡Si la primera vez llovía y estaba el cielo cubierto, la segunda aún fue peor!. Pero como el que no se consuela es porque no quiere, lo cierto es que, bien mirado, también podíamos  no haber visto nada y no fue así.

Más información sobre horarios y tarifas en la web de Fjord1, la naviera que realiza estos trayectos y otros por la zona de los fiordos.

 

La travesía por el Sognefjord – que no significa “Fiordo de los sueños” como gustan de publicitar las agencias de viajes españolas, sino “Fiordo de la Comunidad”, que es un nombre bastante más prosaico, la verdad- y el Naeroyfjord dura tres horas, con una breve escala en Kaupanger. 

El Naeroyfjord

 El recorrido -entre montañas y cas­cadas- es muy bonito, pero también hay que reconocer que los noruegos “venden” estupendamente su pro­ducto. Hablan de “crucero inolvi­dable” y otras excelencias varias en su publicidad y, en vista de lo visto, quizá la cosa no sea para tanto. De acuerdo que el día gris y cubierto que padecimos no fue el mejor “fondo” posible para un paisaje tan sugerente, pero nos parece que los fiordos resultan mucho más espectaculares vistos desde las montañas que desde el barco. Sinceramente esperábamos algo más impresionante, lo que no quita para que merezca la pena darse el paseo, por supuesto. Simplemente queremos decir con ello que cuanto más moderadas sean las expectativas que llevemos, más probabilidades de quedar encantados tendremos, que argumentos para ello no faltan.

  

GUDVANGEN Y EL TREN DE FLAM.

 Gudvangen, el punto final de la travesía, está unido con Flam por dos largos túneles y no tiene gran cosa aparte de un pequeño centro comercial de productos típicos. La visita a Flam es uno de los hitos inexcusables de todo viaje a los fiordos noruegos. “El pueblo”, en sí, no es más que un conjunto de servicios turísticos, rodeado de montañas y con el fiordo de Aurland bañándolo, tiene en el “Tren de Flam”, a su mejor reclamo. 

"Cruce" de trenes rumbo a Myrdal

 Por lo tanto es una excursión tan típica como recomendable. Como la gracia del trayecto es contemplar el majestuoso paisaje mientras el tren serpentea, ascendiendo valle arriba, lógicamente se requiere un día claro para poder gozar plenamente de la vista. Sin embargo, con lo variable que es el tiempo por aquellos lares, eso no siempre es factible. Y ese domingo no lo fue para nada…

 

La lle­gada a Flam fue totalmente descorazonadora: llovía copiosamente y las nubes cubrían gran parte de las montañas. Un palo, pues el tren ascendía a más de 800 m y las nubes casi se podían tocar. Nos temimos lo peor. Así que decidimos aguardar a que el grupo de es­pañoles que habían viajado en el barco con nosotros -y que ya habían subido en el tren- regresaran y nos contaran cómo estaba el tiem­po por las alturas, porque era bastante tremendo pensar que, después de haber llegado hasta ahí, fuésemos a quedarnos con un palmo de narices…

 

Pero no, dentro de lo que cabe hubo suerte y los informes fueron lo suficientemente esperanzadores para que nos decidiésemos a comprar los billetes, que era, en definitiva, a lo que habíamos ido. Y es que hay que tener presente que el billete familiar (2 adultos + 2 niños) costaba 8.600 ptas, (420 NOK en el año 2000, pero en 2010 el precio se ha doblado, ahora cuesta 850 NOK, lo que equivale a unos 106 €)- así que no era cosa de broma subir para nada con el dineral que cuesta. Pero como dejó de llover y el tiempo mejoró ligeramente, así que... ¡viajeros al tren!. www.flaamsbana.no/eng

 

El trayecto dura 50 minutos en cada sentido y transcurre por un espectacular va­lle, haciendo una breve parada en la monumental cascada de Kjos­fossen. Se cruzan veinte túneles y la vía acaba en Myrdal, una esta­ción perdida entre montañas, cuyo único fin consiste en servir de enlace con la línea férrea Oslo-Bergen. Una atractiva alternativa para pasar el día, si se dispone de tiem­po y ganas, es subir hasta Myrdal en tren y bajar a pie o en bici de montaña los 20 km en­tre Myrdal y Flam a través de un serpenteante camino de tierra. También hay paradas intermedias, así que también sería posible hacer excursiones más cortitas. En fin, ideas… 

Myrdal. Aquí se enlaza con la línea Oslo-Bergen

 La verdad es que la ruta en tren nos gustó bastante y aunque el espectáculo de “la sirena” en la catarata de Kjosfossen es algo totalmente “para guiris”, admitamos que tiene su puntito… 

La Kjosfossen

 Terminamos el día en Undre­dal, diminuto villorrio en el fiordo de Aurland, visi­tando la iglesia de madera más pe­queña de Noruega, que tampoco es que sea nada del otro mundo, pero estuvo bien para ayudar a pasar la tarde. 

El fiordo de Aurland desde Flam

 

LA “CARRETERA DE LAS NIEVES”…

  De regreso a Laerdal desde Flam, la carretera asciende rápi­damente hasta los 1.300  m. de altitud.  Las vistas sobre Flam y el fiordo de Aurland son de lo mejorcito que hemos vis­to por aquellos lares y, desde luego, bastante más espectaculares que vistas desde el ferry. 

El fiordo de Aurland, Flam al fondo.

 No podemos decir lo mismo de la carretera: el ascenso y descenso se hace por una de esas “estimulantes” carrete­ras de un solo carril con sus co­rrespondientes «apartaderos” en las que te pasas el viaje rezando para que no venga nadie de frente… 

La carretera de las nieves

 Una vez arriba, en la llamada «Carretera de la Nieves”, aparecen ya los dos carriles y podemos respirar tran­quilos. El paisaje es sobrecogedor, con el trasfondo de picos nevados y los montones de nieve de más de 2 m de altura, incluso en agosto. El trazado es lento y tortuoso y no es fácil superar los 40-45 km/h. de promedio. En ge­neral en la zona de los fiordos el promedio real de viaje hay que situarlo entre 50 y 60 km/h. pero, a cambio, se disfruta mucho con el paisaje, que es de lo que se trata.

 

Nota actual:

En cualquier caso y gracias al túnel que pasa por su interior, la “Carretera de las Nieves” sigue siendo una “atracción” turística por su gran belleza, pero ya no estamos obligados a transitarla si no queremos. Y eso, realmente, es lo que importa.

  

CAMINO HACIA BERGEN

 El lunes nos reservaba el ma­drugón padre para llegar a Bergen, la segunda ciudad noruega en importancia, a 220 km de distancia (a unas cuatro horas en coche). Pepe y Nany, que ya la conocían, optaron por quedarse en Laerdal.

 

Tras levantarnos a las cinco de la madrugada y cruzar de nuevo la «Carretera de las Nieves”, esta vez prácticamente en solitario, llegamos al fiordo de Aurland, el cual se nos apareció ante los ojos como algo fantasmagóricamente alucinante. Tardaremos mucho tiempo en olvidar el espectáculo de los retazos de nubes encima del fiordo, con las aguas a nuestros pies y bajo la luz crepuscular. Esa imagen, tan bella como inesperada, ha sido, sin duda, uno de los hitos del viaje. ¡Cuánta majestuosidad! 

El Aurlandfjord al amanecer... ¡fantasmagóricamente fantástico!

 Sorprendentemente la ruta hasta Bergen resultó mucho mejor de lo esperado. En tres horas y media nos plantamos allí, bajo un persis­tente aguacero, después de cruzar innumerables túneles.

 

Nota:  En mayo de 2011 hemos repetido la experiencia de ir de Laerdal a Bergen. Esta vez en coche de alquiler y aprovechando el túnel, pero el recorrido sembrado de radares y las obsesivas limitaciones de 40,50,60 km/h. apenas han logrado reducir el tiempo de viaje. ¡Más de tres horas tardamos! En pocos tramos se logra ir a 80 por hora, no decimos más. Así que paciencia, paciencia, paciencia... Y para colmo en el trayecto se pagan 40 NOK de peaje (automático) en una carretera más bien infame, más los 15 NOK de entrada a Bergen.

 

Bergen “presume” de tener lluvia 260 días al año y, ciertamente, aquel día no parecía que fuera a llevarle la con­traria...; Las montañas que rodean la ciudad estaban cubiertas por un manto de nubes y el tiempo era fresco y desapacible y no tardó demasiado en llover. A pesar de ello, la temperatura en Noruega ha sido, en general, bastante buena, manteniéndonos en una media de 18-22ºC. El peaje de entrada a Bergen as­cendió a 10 coronas. 

El Bryggen - Bergen

 Bergen, hito indispensable en todo viaje a Noruega, es una ciu­dad de juguete con sus antiguas casas de pescadores, de puntiagu­das fachadas de colores y sus ca­racterísticos edificios de la “Hansa” en el "Bryggen” o puerto. Hay mu­cho ambiente gracias a las riadas de turistas que la visitan, pero no resulta agobiante.

 

Afortunadamen­te para nosotros, a media mañana dejó de llover, se despejó el cielo, salió el sol y has­ta pudimos contemplar el Monte Floyen -que domina la ciudad­- salpicado de casitas multicolores.

 

Por supuesto no nos perdimos la típica visita al famoso y co­lorista Mercado de Pescado de Bergen, cuyas “estrellas” son el salmón ahumado y los cucuruchos de gambas. Los bocadillos de sal­món o gambas, al “módico” precio de 800-900 pesetas, también tienen gran predicamento si eres capaz de olvidar que cada mordisco te sale, como mínimo, a veinte duros. Están muy buenos, pero la au­téntica gozada del día fue el cucu­rucho de gambas cocidas. Riquísi­mas y a un precio muy razona­ble: 400 ptas./kilo.

 

Nota: Desgraciadamente en 2011 el panorama ha empeorado a marchas forzadas. Si en 2000 el kilo de gambas costaba 2,40 €, once años después cuesta la friolera de... ¡28,6 €!. No, no me he equivocado. Es así. El medio kilo sale por 110 NOK y la corona ronda los 0,13 € así que sólo tenéis que multiplicar...

Para compensar los bocadillos de gambas no han subido en la misma medida, aunque su aspecto "gomoso" tampoco los hace muy apetecibles. Los pequeños cuestan 35 NOK (5 euros) y los grandes 60 NOK (unos 8 € aprox.).

Comimos en uno de los puestos y un amable dependiente italiano nos preparó unos platos surtidos con varios tipos de salmón, ahumados, etc. y salimos a unos 15 euros por persona, lo que no está mal para Noruega, pero si tenemos en cuenta que un menú en el Burger King o en el McDonalds se pone en 12-13 euros echad cuentas...

Ya hemos comentado que lo hemos encontrado todo muy caro.

Por cierto, las casas del Bryggen están llenas de tiendas de souvenirs y raro es que os marchéis sin alguna cosilla, un troll, por ejemplo. Pues bien, antes de precipitaros comprando en el primer lugar que os crucéis, mejor es hacer una prospección en varias tiendas. No os llevará mucho tiempo y el ahorro puede ser grande, dada la variedad de precios existente para un mismo producto. Y con los precios de allí, donde un simple imán de frigo no cuesta menos de 35 NOK (5 euros) ya me diréis.

Y por último si vais a comprar varios productos en Noruega, mejor hacerlo en un mismo comercio. Ello es debido a que con el sistema de devolución de impuestos (Tax Free), toda compra por importe superior a 315 NOK tiene derecho a la devolución de un porcentaje de la compra. Es por el total de la compra y en establecimientos adheridos al sistema, pero en el Bryggen de Bergen la mayoría lo están. Cuando el importe supera esa cifra ellos mismos os entregarán la documentación necesaria para proceder a la devolución en las oficinas autorizadas existentes en aeropuertos, puertos, etc. o bien también se puede hacer por otras vías una vez se sale del país. Informaros y tenedlo en cuenta, que toda ayuda es poca. Más info, en inglés, en "Tax free norway".  

Bergen. El mercado de pescado

  

Bergen. El mercado de pescado

 Acabamos el día paseando la ciudad de cabo a rabo y, cuando cerraron las tiendas, regresamos a Laerdal, donde llegamos bien entrada la noche.

  

Nota actual: Tras la experiencia con los transbordadores noruegos tanto en este viaje como en el del Cabo Norte, incluimos este inciso informativo sobre el funcionamiento de este sistema de transporte tan común por aquellos lares…

 

TRANSBORDADORES EN LOS FIORDOS NORUEGOS. 

  • Sin duda uno de los “alicientes” de un viaje a los fiordos son los imprescindibles transbordadores que obligatoriamente hay que tomar para moverse por la zona.

 

  • Los transbordadores son barcos o barcazas, a veces muy grandes, que transportan vehículos y pasajeros de una orilla a otra del fiordo. La frecuencia de salida suele ser bastante alta por lo que las esperas no son largas, aunque es perfectamente posible que transcurra una media hora si el “ferry” se nos ha escapado en las narices.

 

  • Las travesías tampoco suelen ser muy largas, dependiendo, lógicamente, de los puntos que unan. De todas maneras es más que conveniente comprobar las frecuencias en las respectivas web de las navieras. A fin de facilitar la búsqueda, acompañamos algunas direcciones de internet, aunque en Google se pueden encontrar con relativa facilidad.

 

  • En términos prácticos, una de las mayores pegas es que no suelen admitir tarjetas de crédito, por lo que conviene prever dinero suficiente en metálico para el pago del pasaje. Y se paga en coronas noruegas, no en euros, claro, lo que obliga a prever en lo posible su coste para no quedarnos sin efectivo. El conductor suele ir incluido en el precio del vehículo. Se paga por longitud total del vehículo o conjunto de vehículos, por número de ocupantes y por zonas tarifarias previamente establecidas.

 

  • En Noruega es costumbre considerar “niños” (“voksne” significa adulto y “barne”, niños) a los chavales de hasta 16 años, lo cual es una gran ventaja para el presupuesto familiar. Es habitual también que el pasaje se pague directamente al cobrador que va pasando por la cola de vehículos. En los transbordadores la altura de los vehículos no suele tenerse en cuenta.

 

  • Hay infinidad de rutas marítimas en toda Noruega, pero los ferries típicos para un visitante a los fiordos más famosos son los siguientes:

 

  • Los precios que se indican son los que nos cobraron en nuestros viajes en 2000 y 2004. Dado el tiempo transcurrido, es de suponer que habrán aumentado considerablemente, por lo que se hace imprescindible buscar información actualizada. De todas maneras espero que os sirvan para haceros una idea, cuanto menos de las diferencias entre unos y otros.

 

 

  • Laerdal –Kaupanger-Gudvangen. Es el típico paseo por el Naeroyfjord, el fiordo más estrecho de Noruega y que suele hacerse conjuntamente con la visita al tren de Flam. En 2000 el coste de 4 personas más coche fue de 420 NOK. - En 2011 el "pack" de 5 personas más coche asciende a 1.020 NOK www.fjord1.no/en/default.asp?page=1572

 

 

  • Fodnes (Laerdal) – Manheller (Sogndal) – Es el típico cruce del “Sognefjord” -el fiordo más largo de Noruega y que, a pesar de lo que pueda dar a entender su nombre, no significa “Fiordo de los Sueños” como se empeñan en llamarlo las agencias de viaje españolas, sino el mucho menos poético de “Fiordo de la Comunidad”, ¡qué le vamos a hacer!. Es necesario atravesarlo para pasar de Laerdal a Sogndal rumbo al glaciar de Briksdal y del fiordo de Geiranger. En 2000 nos costó a 2 personas, coche y caravana, 162 NOK (3.400 ptas. de entonces). En 2004 fueron 166 NOK, o sea, que apenas había subido en cuatro años. En 2011 coche+conductor y 4 adultos más costó  175 NOK. Ver horarios en la web. 15’ de trayecto. www.fjord1.no/en/default.asp?page=1572 
   

En el ferry Fodnes-Manheller

 

Esperando para tomarlo...

 

  

  • Crucero por el fiordo de Geiranger-Hellesylt: - Uno de los cruceros “imprescindibles” en todo viaje a los fiordos que se precie. En 2000 el coste de 4 personas más coche fue de 209 NOK. – 1 hora de trayecto. www.fjord1.no/en/default.asp?page=1572

 

  • Ferry Eidsdal-Linge – Une el fiordo de Geiranger con la Carretera de los Trolls. En 2000 el coste de 4 personas más coche fue de 109 NOK. 10’ de trayecto.

 

  • Ferry Stranda-Liabygda – Une Stranda con la Carretera de los Trolls. En 2000 el coste de 4 personas más coche fue de 102 NOK. 15’ de trayecto.

 

  • Ferry Skutvik-Svolvaer (Lofoten) – Aquí ya nos salimos de los Fiordos, pero las Islas Lofoten valen un viaje por sí mismas. ¡Qué maravilla!. Une Skutvik con Svolvaer, la capital de las Islas Lofoten. En 2004 nos costó a 2 personas, coche y caravana, 509 NOK. – 2 horas de duración. http://ruteinfo.hurtigruten.com/en/default.aspx?rnr=38. Existe una oferta en la página anterior por la cual, reservando el pasaje con antelación para junio, julio y agosto la reducción de precio es más que considerable. Echadle un vistazo.

 

  • Ferry Fiskebol-Melbu – Une las Islas Lofoten con las islas Vesteralen, rumbo al Cabo Norte. En 2004 nos costó a 2 personas, coche y caravana, 181 NOK. – 1,30 horas de duración.

  

EL GLACIAR DE BRIKSDAL

 Al día siguiente continuamos pro­fundizando en el corazón de los fiordos para trasladarnos al glaciar de Briksdal, uno de los bra­zos del Jostedal -el glaciar más grande de Europa- cerca de Olden.

 

En Fodnes, a pocos kilómetros de Laerdal, nos estrenamos con los transbordadores cruzando el Sog­nefjord -el fiordo más largo de Noruega-, desembarcando en Manheller (que no es un pueblo) y poniendo rumbo nor­te hacia Olden. 

Fodnes-Manheller - Cruzando el Sognefjord

 El recorrido, una vez más, invitaba a la fotografía. En Fjerland, el paisaje es pro­pio del cuento de Heidi, pero los noruegos se empeñan en amar­garte la fiesta. No se conforman con tener el combustible por las nubes -el gasóleo a unas 200 ptas. y la gasolina a 225 ptas- si­no que, de cuando en cuando, te hacen pagar algún que otro peaje alucinante. Ignoramos el motivo, pero en Fjerland te “soplan” casi 2.500 ptas. de peaje -con carava­na- por transitar por una carrete­ra que no tiene nada que no ten­gan otras. En fin, que en todas partes cuecen habas… 

Los "apartaderos" de las "autovías" noruegas...
Camino del glaciar de Briksdal

La carretera que une Olden con el Glaciar de Briksdal es otra de esas carreteras de pesadilla, con sus estrecheces y sus apartaderos que, con la caravana detrás, producen un innecesario gasto de adrenalina… 

El Gryta Camping, con el glaciar al fondo

 Acampamos en el Gryta Cam­ping, a orillas del lago de Olden, en un paraje excepcional con vis­tas al glaciar, que nos compensó sobradamente de los apuros hasta llegar allí, aunque en realidad la cosa fue mejor de lo que parece, que todo hay que decirlo.

 

El camping es feno­menal, con mesitas de pic-nic, mú­sica en los servicios, cama elástica gratuita para los chavales y botes de remos gratis para pasear por el lago. Dos machos cabríos, muy simpáticos, que se comían todo lo que les dabas, amenizaban la es­tancia a los campistas. Ha sido, desde luego, el mejor camping no­ruego. No es de extrañar que haya recibido un premio por ello. Y diez años después, sigue estando entre los cinco mejores que jamás hayamos visitado. www.gryta.no

 

 

El Gryta Camping, junto al lago

  

Las cabritas del camping

 Desde el aparcamiento, a unos pocos kilómetros del camping, hay aún 3 km hasta el pie del glaciar de Briksdal. El paseo, en ligero as­censo, es precioso y cómodo de andar. Transcurre entre escarpadas montañas y abundantes cascadas. A mitad de camino encontraréis la impresionante cascada que sale fotografiada en todos los catálo­gos. Como las lluvias son frecuen­tes, el terreno suele estar embarra­do y un buen calzado resulta muy aconsejable. No os olvidéis las bo­tas de montaña: vuestros pies lo agradecerán. Además serán imprescindibles para “pisar” un poquito el glaciar… 

Subiendo al Glaciar

  Los más comodones pueden utilizar los carritos a caba­llo que hacen el recorrido a un precio de “ganga” ¡”sólo” 4.000 ptas./per­sona! El “susto”, desde luego, anima a pasear...

 

La lengua del glaciar sobreco­ge por su inmensidad. Lástima que el hielo estuviese tan sucio a pie de glaciar. Por su­puesto no está permitido andar por él, pero para los más entusias­tas organizan paseos con guía y equipo adecuado. A precios no­ruegos, por supuesto. 

En el glaciar de Briksdal

  

Miguel en el glaciar

 Desde luego que la visita a Briksdal - o a cualquier otro glaciar de la zona, aunque creemos que éste es el más espectacular- es algo que no debe faltar en todo viaje a los fiordos. Así que reservad tiempo suficiente para ello y, si además podéis, pernoctad en el “Gryta Camping”. Seguro que no os arrepentís.

 

A media tarde regresamos al camping y nos dedicamos a la vida contemplativa. Con el chico nos paseamos por el lago con la barca a remos, que para eso era gratuita, y nos lo pasamos en grande con las simpáticas cabras y la cama elástica. 

Remando por el lago Olden

 

LA “GOLDEN ROUTE”

(RUTA DORADA).

 El miércoles era para nosotros otro de los días “estrella» del viaje. La renombrada “Golden Route”, en la región de More og Romsdal, con el fiordo de Geiranger y la famosa Carretera de los Trolls nos espera­ban.

 

Salimos de Olden a las siete de la mañana, con las nu­bes muy bajas y. después de una noche de intensa lluvia, lo único que pedíamos era que pudiéramos ver, aunque fuera sólo un poquito, el paisaje. Bro­meábamos diciendo que en el único día que salía el sol en los fiordos era cuando sa­caban a todos los fotógrafos a la calle para poder así ilustrar los folle­tos turísticos…porque en el resto…

 

Acampamos en Stranda, en el “Osen Camping”, mucho más senci­llo que el anterior, el “Gryta”. Una vez instalados, iniciamos la “Golden Route” tomando el ferry ­de Stranda a Liabygda (ver el apartado dedicado a los ferries) y desde allí, por carretera, llegamos a Valldal -uno de esos pueblos típicos de los fiordos que hemos comentado- de don­de parte la famosa “Carretera de los Trolls”, que termina en Andalsnes. 

Pasando frío hacia la Carretera de los Trolls

 A medio camino entre Valldal y la “cima”, se encuentra la “Gudbrandsjuvet”, una pequeña e impresionante garganta por la que baja una caudaloso torrente. Por paisajes de descarnada be­lleza y nieves perpetuas llegamos al, situado en el punto más elevado de la Carre­tera de los Trolls.  

 

La “Carretera de los Trolls” es esa famosísima carretera -que aparece en todo folleto turístico que se precie- compuesta por innumerables horquillas que ascienden en serpentín por la ladera de la montaña. Nuestra intención era descenderla y luego desandarla, pues había que volver por el mismo camino. Lo que pasa es que nos encontramos con un chasco de tomo y lomo, pues estaba cerrada por obras y la seguimos hasta donde pudimos, que fue un poco más allá de la “cumbre”, donde encontraréis un “Centro de Visitantes”. Aún así, a pie, pudimos llegar a ver “el serpentín”, pues el lado espectacular y estrecho, de un solo carril con apartaderos y, como tal, prohibido para el tránsito de caravanas, es el que viene de Andalnes. 

La carretera de los Trolls

 Afortunadamente el día despejó y la belleza del entorno se apreciaba perfecta­mente, aunque hacía un frío que pelaba, allá en las alturas. Helados, pero contentos, regresamos a Valldal para tomar otro ferry a Eidsdal, des­pués de haber repuesto fuerzas comiendo en un banco de Valldal.

 

La “Carretera de las Águilas”, que une Eidsdal con Geiranger, es otro de los atractivos de la Golden Route por sus vistas y paisajes. Ca­si al final de la carretera hay un fan­tástico mirador sobre el fiordo de Geiranger con la famosa cascada de “las siete hermanas» al fondo. 

Vista del Geirangerfjord desde Flydalsjuvet

 Lástima que la lluvia y la bru­ma a ras de agua limitasen bas­tante la visibilidad desde el mirador. Una auténtica pena porque el paisaje es una pa­sada. Desde Geiranger subimos al Flydalsjuvet, un peñasco colgado sobre el fiordo que aparece fotografiado en to­dos los catálogos. Y fue un puntazo, pues cinco minutos después de llegar al lugar una nube traidora nos sumergió en un inesperado puré de guisantes. 

El ferry que nos llevó de Geiranger a Hellesylt

 Dimos una vuelta por el pueblo de Geiranger -que fundamentalmente son un conjunto de tiendas de souvenirs- y tomamos el úl­timo ferry del día para hacer el famoso “crucero” entre Geiranger y HeIlesylt, de una hora de duración. Éste pasa por ser uno de los más espectaculares y famosos de toda Noruega, pero no para nosotros. El crucero resultó tan épico como infernal en términos de frío, viento, lluvia y niebla, pero bueno, el que no se consuela es porque no quiere… y aún con las adversas condiciones climatológicas procuramos disfrutar del entorno todo lo que pudimos y nos dejaron.  

El Geirangerfjord y la Cascada de las 7 hermanas

  

Hacía "buenísimo"... lo nuestro no son los cruceros, está claro.

  

El Geirangerfjord

 Llegamos a Hellesylt y cerramos el círculo, pues desde allí regresamos al camping. La enorme cas­cada, en medio del pueblo, es una maravilla. Al final, visto lo visto, y por culpa del mal tiempo y de la carretera cortada, la prometida “Ruta Dorada” se nos quedó más bien en “gris marengo”...

 

 ALESUND Y LA ISLA DE RUNDE

 Al día siguiente dejamos Stran­da para dirigirnos a la ciudad de Alesund, el punto más al norte del viaje, tras tomar un nuevo ferry, en Aurnes. Otro más. Y es que la complicada geografía noruega nos obligaba a mudarnos de camping práctica­mente a diario.

 

Acampamos en el “Prinsen Strandcamping”, cerca de Alesund. El camping estaba hecho un barri­zal casi intransitable a causa de las recientes lluvias. No resultó sencillo encontrar un lugar donde acampar sin que se hundieran las caravanas.

 

Alesund es una ciudad noruega “atípica”, diferente y merece la pena la visita. Como consecuencia del devastador incendio de 1904 se re­construyó totalmente en estilo modernista, imperante en la época. Eso la convierte en una auténtica rareza por aquellos pagos. Los edificios -de puntiagudas torre­tas y alegres colores- se adornan con motivos florales y frutales, propios del “Art Nouveau” ofreciendo un conjunto urbano verdaderamente reseñable. 

   

Vista de Alesund desde el monte Aksla

 

Fachada Art Nouveau

  

En la bonita Alesund

 Desde el mirador del monte Aksla la vista sobre la ciudad y sus canales, rodeada por el mar, es una de las imágenes más inolvida­bles del viaje, si el tiempo claro acompaña, claro. La borrasca que nos perseguía desde hacía días seguía activa y ese viernes se levantó es­pecialmente brumoso, pero tuvi­mos suerte y, a ratos, el cielo se despejaba y justamente nos permitió disfrutar de la vista.

  

RUNDE, LA ISLA DE LOS FRAILECILLOS, LAS GAVIOTAS Y… LOS MOSQUITOS.

 Por la tarde Pepe y Nany prefi­rieron quedarse en Alesund, mien­tras nosotros visitábamos Runde -la Isla de los Pájaros-, a 70 km de distancia. Esta isla, de desolado y agreste paisaje, aunque muy poco habitada, dispone de un camping.

 

Runde es famosa por ser lugar de anidamiento de casi medio mi­llón de aves en primavera y verano, claro que en agosto la cifra era ya bastante menor. Lo que nos apetecía era ver algún que otro Fraile­cillo -el ave símbolo de Runde, de vistoso pico de colores- pero por lo visto estaban todos “de vacaciones” y nos quedamos con las ganas. Realmente era ya tarde, pues la mejor época para verlos es de mayo a julio, porque son aves migratorias, claro, pero por intentarlo que no quede.

 

En Sulasundet tomamos un «ferry» hasta Hareid y de allí, por carretera, llegamos a Runde. Mientras nave­gábamos la niebla era tan densa que pensábamos que los pájaros los veríamos en foto. Sin embargo llegamos a Runde y nos encontra­mos con la sorpresa de un día cla­ro y despejado. No fue la única. ¿Qué pensaríais si os dijésemos que la isla está unida al continente por un puente de un solo carril, sin semáforos y en el que no ves a los que vienen de frente porque está curvado en forma de arco? ¿Aluci­nante, verdad? Pues es real como la vida misma y eso pasa en No­ruega, que no es el Tercer Mundo precisamente. Pero, para que la sangre no llegue al río, a mitad de camino existe un ensanchamiento para que puedan pasar dos co­ches. Mientras subía por la rampa yo no paraba de pensar en qué pasaría si yendo con la caravana nos topá­semos con otra de frente...

 

Aparcamos al final de la carre­tera y un paisano nos informó que el acantilado de los pájaros que­daba a una “media hora” larga, en teoría, andando montaña arriba. Bueno, en realidad la “media hora” se convirtió “en hora y media”.

 

A mitad de camino, Rosa y Miguel, hartos de subir y de las nubes de mosquitos que se empeñaban en acompañarnos, decidieron dar media vuelta y regresar al coche. Un servidor, después de haber llegado ahí no estaba por la labor de renunciar a ver los pajaritos, así que seguí solo. Afortunadamente para mí, cuando ya estaba a punto de arrojar la toalla porque no veía la manera de llegar al dichoso acantilado, pues el tiempo se agotaba y la hora de vuelta en el ferry empezaba a avasallarme, di con él gracias a las informaciones de una parejita de alemanes que me dijeron que lo tenía a un tiro de piedra. Con fuerzas renovadas conseguí llegar al borde del acantilado y valió la pena. No había frailecillos, sólo gaviotas, pero la vista de una pared «forrada” de pájaros chillando a más no poder y una preciosa puesta de sol compensaron con creces la ho­ra y media de dura ascensión. Hice el regreso a “matacaballo” y finalmente logramos pillar el ferry de vuelta casi por los pelos… 

Este acantilado fue "el premio" a la excursión a Runde

 Si vais a Runde no olvidéis las botas, el bastón, la loción anti­mosquitos y los prismáticos, ade­más de una buena dosis de tiempo para disfrutar de un descarnado pero bellísimo paisaje. Claro que si no es en la época de esplendor “aviar”, no me parece una excursión muy recomendable, salvo que dispongáis de mucho, mucho tiempo libre. ¡Y no hagáis caso de los paisanos!

 

INICIANDO EL REGRESO Y TERMINANDO EL DÍA EN UN CAMPING DE PESADILLA…

 Y llegó la hora de empezar el regreso hacia la costa sur noruega, pues Alesund iba a ser el cénit de nuestro viaje. El viernes tocaba jornada de viaje, con intención de avanzar lo más posible rumbo a Kristiansand, todavía a 800 km de distancia. Regresamos por la carretera E 6, que deja los fiordos a un lado y no obliga a co­ger ningún ferry. Disfrutando del paisaje el trayecto transcurrió len­tamente. Unos nuevos problemas eléctricos en la “piña” del coche nos obligaron a pernoctar en Ho­llerud, en un camping propio de una novela de terror. 

Paramos en la E6

 La entrada, un demencial cami­no de tierra, ya no presagiaba nada bueno. Al ver la “recepción” -una destartalada caravana del año de la polka- nuestra alarma aumentó y conocer el precio, similar al de otros camping de infinita más ca­lidad, acabó con la poca paz de es­píritu que ya nos quedaba. Era talmente como si nos hubiéramos trasladado a un país del tercer mundo… solo que no… ¡Aquello, aunque no lo pareciese, era Noruega!. 

Bonita la "Recepción", eh. Y si sólo fuera eso...

 Aunque el barracón de servi­cios estaba algo mejor que la “re­cepción”, la guinda a tanto despro­pósito la puso la dueña cuando le pregunté por los fregaderos. Con toda la desfachatez del mundo me espetó: “No hay. Tiene usted que fregar en su caravana”. Me quedé estupefacto y le pregunté si aquello era una  broma (pesada). ¡Un camping sin fre­gaderos! Realmente no daba crédi­to a mis oídos, pero ella se limitó a acoger mis quejas con un encogimiento de hombros y una sonrisa de circunstancias. Si me cuentan que en Noruega nos iba a suceder algo así no lo hu­biera creído, pero ya hemos dicho que éste es un país de contrastes.

 

Como tenía una bonita sartén llena de grasa que lavar, a despecho de mis principios, pero forzado por las circunstancias acabé fregando en el servicio (si es que aquello podía llamarse así). Y por si la pesadilla vivida fuera poca, teníamos que pasearnos con bolsas de plástico en los pies, pues habían segado la hierba y ésta se pegaba literalmente a los zapatos manchándolos de verdín. Y para no aburrir no diré nada de los mosquitos…

 

 En cuanto amaneció salimos de allí como alma que lleva el diablo, y eso que la empinada cuesta de la salida tampoco nos lo puso muy fácil, pues el coche patinaba, aunque al final logramos salir. Si el “Gryta camping” está entre los mejores camping que conocemos, desde luego éste de Hollerud ostenta el dudoso honor de ser el peor… ¡Y mira que los conocemos malos de solemnidad!. Noruega es así.

  

LA COSTA SUR NORUEGA.

 

A media mañana llegamos a la costa sur noruega, un poco hartos ya de pa­gar estúpidos peajes por circular por carreteras indecentes, llenas de baches y curvas interminables, con el recuerdo del terrorífico camping aún bien fresco en la memoria.

 

Viendo que la zona de Arendal y Lillesand no daba para mucho, Pepe sugirió antici­par el retorno a Dinamarca y dis­poner así de un día libre más. Aceptamos unánimemente la propuesta y, después de ver de pasada Aren­dal y Grimstad, recalamos -antes de embarcar- en la verdadera “jo­ya de la corona” del sur noruego: Lillesand.

 

Lillesand es un pueblecito de ca­sitas de madera blanca, como casi todos los de la zona. La diferencia es que éste es una monada, con un puerto encantador. El sol acompañaba, realzando el placer de pasear por sus calles, pues en el sur el clima es bastante más benévolo.

 

Nos despedimos de la gastro­nomía noruega comprando sal­món ahumado y gambas en un su­permercado -mucho más caras y peores que en Bergen- para pre­pararnos unos “híper-bocatas caseros de gambas”, que nos supieron a gloria. Me temo que éstos sean los únicos manjares que añoremos de la cocina del país, porque los otros que probamos no eran para tirar cohetes precisa­mente... sin contar los disuasorios precios de la comida en general. (Mejor será que hagáis buen aco­pio de provisiones en España, pues la vida allí está por las nubes.)

 

Después de comer nos espera­ba Kristiansand, nuestro último destino noruego y puerto de em­barque hacia Dinamarca. Sacamos los pasajes en las oficinas de “Color Line” (no es necesario reservar con antelación, si no se desea, aunque puede ser recomendable hacerlo) y el rato libre que nos quedaba lo empleamos en dar una vuelta por la ciudad. Es una locali­dad diseñada en forma de cuadrícula por el racionalista rey danés-no­ruego Christian IV, de quien adop­tó el nombre nuestro ferry.­

  

EN FERRY A DINAMARCA

 A las 20,15 horas embarcába­mos en el buque “Christian IV» rumbo a Hirtshals. En cuatro horas y media llegamos a Dinamarca, después de una apacible travesía. Éste es el trayecto más corto entre ambos países. También existen otras combina­ciones vía Oslo, Larvik, etc. 

A punto de embarcar en el "Christian IV"

 Nota actual: volved al principio del relato, cuando hablamos de los nuevos ferries de la naviera “Color Line”.

 

Otra compañía, la Fjord Line, viaja a Bergen y a Eigesund, desde Dinamarca, pero es mucho más cara. Por otra parte las ofertas de «ida y vuelta» obligan a llegar y salir des­de el mismo punto, lo que limita bastante su utilidad práctica dada la complicada orografía y red de carreteras del país.

 

Pisamos Dinamarca bien entrada la noche y paramos a dormir en la primera área de descanso de la au­topista, a unos 80 km de Hirtshals. Como allí los combustibles están sensiblemente más baratos, la ten­tación de volver con el depósito vacío es grande. Sin embargo no conviene apurar el carburante por­que, de noche, en tierras danesas hay muy pocas gasolineras abier­tas. La primera la encontramos a unos 50 km y la cola para repostar era imponente. La siguiente se en­cuentra a unos 90 km de Hirtshals. Así que ¡ojo al dato!, pues si se apura el depósito puede haber serios problemas…

 

Por la mañana cruzamos Dina­marca, atravesando de norte a sur la península de Jutlandia.

 

Y NOS DESPEDIMOS DE PEPE Y NANY…

 

A media tar­de, en las proximidades de Han­nover, nos despedimos con triste­za de nuestros amigos Pepe y Nany, quienes, por compromisos personales, tenían que regresar ya a España. Una vez solos y con intención de visitar la Expo 2000 de Hanno­ver, quisimos acampar en un camping muy próximo al recinto ferial. Se ve que allí estaban dispuestos a aprovechar la ocasión y, de paso, afeitar un huevo porque habían mal acondicionado un prado al lado del camping -a modo de campamento de refugiados- al “módico” precio de 6.000 peseti­llas/noche. Como no estábamos por la la­bor de que hiciesen el agosto a nuestra costa, nos marchamos hacia Hameln -más conocido por Ha­melín, el pueblo del flautista-, a 50 km de distancia, pero con la venta­ja de ser punto de partida de la Ru­ta de los Cuentos de Hadas que pensábamos hacer un día después. 

La última comida antes de despedirnos de nuestros amigos

 La confusa señalización del camping en el pueblo, unido a la lluvia y la nocturnidad, nos obligó a dar varias vueltas antes de dar con él. No admiten tarjetas y el “je­fe” no hablaba ni “papa” de inglés. Menos mal que con cuatro palabras de alemán logramos apañarnos. Menos suerte tuvimos con la nube de «mini-mosquitos» que nos acom­pañó el resto de la noche. Eran tan “mini”, que se colaban por el respi­radero de la caravana… ¡con mosquitera incluida!

  

LA EXPO 2000 DE HANNOVER

 De la Expo de Hannover sim­plemente decir que dejaba mucho que desear. La de Lisboa’98, por ejemplo, nos gus­tó mucho más. Por una vez los ale­manes no han estado a la altura de las circunstancias. En nuestra opi­nión le faltaba «algo» y, en cambio, le sobraba precio a las entradas…

  

LA RUTA DE LOS CUENTOS DE HADAS.

 El martes, a primera hora, visi­tamos la coqueta ciudad de Hame­lín. El centro histórico está perfec­tamente conservado, con muchos edificios de entramado de madera, de estilo “Renacimiento Weser”, talmente co­mo los de los cuentos de «Hansel y Gretel”. El Ayuntamiento ha tenido el detalle de señalizar con “siluetas de ratón” -muy fáciles de se­guir- el recorrido turístico por las calles más pintorescas. Nos gustó mucho. 

El Flautista de Hamelín

  

   

La casa del flautista

 

En patinete por Hamelín

 A las doce del mediodía reco­gimos la caravana y nos dispusi­mos a descubrir, con ella a cuestas en plan “autocaravanista”, la Ruta de los Cuentos de Hadas entre Hamelín y Hann -Münden, siguien­do el río Weser, (llamada así porque los hermanos Grimm si­tuaron la acción de la mayoría de sus cuentos en esa zona). Si quieres saber más de nuestra experiencia haciendo visitas en ruta con la caravana, pincha aquí. 

En la ruta de los Cuentos de Hadas

 El castillo de Sababurg -ac­tualmente un hotel- pasa por ser el castillo de “La Bella Durmiente”. Sin embargo, si esperáis encontrar el típico castillo de cuento con to­rretas de aguja, mejor que vayáis rebajando las expectativas... Lo más atractivo de la ruta, además del paisaje boscoso, son los pueblos de casitas semienma­deradas. Aunque todos se pare­cen, son muy bonitos. Solamente Bad Karlshafen, de estilo barroco, se sale de la norma.

 

No obstante, el “no va más” de la zona es Hann­-Münden. Verdaderamente nos ale­gramos que fuera el último pueblo que vimos porque es, de lejos, el más espectacular. Su conjunto me­dieval de casas típicas es excep­cional.

 

Excepto en Hann-Munden, no tuvimos demasiadas dificultades para aparcar con la caravana. En ese pueblo es preferible seguir las señales de cam­ping y, bordeando el río, encontra­réis un gran aparcamiento apto pa­ra caravanas y autocaravanas, es­tando incluso autorizada la acampada previo pago de una tasa.

 

Terminamos el «tour turístico» de la jornada en la ciudad de Kas­sel, para ver la enorme estatua de “Hércules”, en la cima del monte Wilhemshöhe. Es muy bonita, pe­ro nos la imaginábamos más gran­de. Tardamos casi una hora en cru­zar Kassel a causa del intenso tráfico y nos entretuvo muchí­simo llegar al monumento. A las ocho de la tarde nos pusimos en carretera de regreso a Francia. Hi­cimos noche en el área de autopis­ta en Ludwigshafen, cerca de la frontera francesa. ¡Lo complicado fue en­contrar un hueco porque estaba todo a tope!. 

Kassel - El Hércules

  

REGRESO POR “EL QUERCY” FRANCÉS. ROCAMADOUR

 El miércoles fue un día de viaje. El día extra ganado en el sur de No­ruega lo invertimos en Francia pa­ra “rematar los flecos” que nos que­daron pendientes el año anterior, volviendo de Dinamarca. Por expreso deseo del chico, vol­vimos a la espectacular Gouffre de Padirac, que en su día no pudimos ver a causa de las filtraciones de lluvia, y situado en la región del Quercy, cerca del soberbio pueblo de Ro­camadour. La Gouffre es una enorme sima de 70 m de profundidad que alberga en su in­terior unas cuevas y un lago que se cruza en barca, además de una im­presionante bóveda de 90 m de al­tura. Nos encantó la visita. www.gouffre-de-padirac.com 

La Gouffre de Padirac

 

 

El interior de la Gouffre de Padirac

 

Como ya conocíamos Rocama­dour de la otra vez –pueblo totalmente recomendable- dedicamos el resto del día a las múltiples atracciones que ofre­ce en su entorno. Visitamos de nuevo “La fôret des Singes”. un parque lleno de macacos de Marruecos en libertad, que comen de la mano las palomi­tas que te dan en la entrada. Es muy divertido, pero conviene recordar dos puntos: el primero es que in­teresa ir a primera hora de la ma­ñana, cuando los monos aún no están saciados. El segundo es que odian las palomitas partidas. Sólo las quieren enteras. Si no se las dais así, las tirarán al suelo y os mi­rarán con el más absoluto desdén. www.la-foret-des-singes.com 

 

En la "Forêt des Singes"

 

Al lado encontraréis “La Féerie du Rail”, una espectacular maque­ta de 15 m de largo, construida ar­tesanalmente por el dueño, que reproduce un “mundo maravillo­so” de autómatas en miniatura. Ciudades, fábricas, teleféricos, montañas, circos, trenes, etc., se mueven al son de la música. Te sientas en una grada que se desliza por un raíl y te van contando, en fran­cés, -con un vídeo en inglés- la historia fantástica de ese país ima­ginario. Si no se entiende el idioma, tampoco pasa nada porque es muy bonito de ver. www.la-feerie.com

 

Enfrente está “La Maison des Abeilles”, rincón donde si os apete­ce conocer el mundo de la miel y las abejas a buen seguro os pondrán al día. El api­cultor es muy amable y habla algo de español. Como estábamos so­los, nos dio todas las explicaciones habidas y por haber. Lo pasamos muy bien. Junto a todas esas atracciones hay un camping.

 

Acabamos el día visitando los pueblos medievales de Lacapelle­ Marival y Cardaillac, pertenecientes ­también a la “Asociación de los pueblos más bonitos de Francia”. Salvo que os pillen muy de paso, creemos que lo que ofrecen no justifica un desplazamiento ex profeso. No obstante no dejéis de recorrer las regiones del Quercy y Périgord, porque son un au­téntico museo al aire libre, plagadas de castillos medievales, vestigios prehistóricos y pueblos pre­ciosos.

 

RUTA POR EL PÉRIGORD

El segundo día en Francia lo pasamos en el Périgord Negro. La ciudad de Sarlat la Canéda es la perla de la zona. Tiene un centro medieval perfectamente conservado con edificios de piedra en color miel. Un lugar delicioso para pasear y cita ineludible del Péri­gord. Como es de suponer, está a rebosar de turistas, pero conserva un muy agradable ambiente. 

 

Sarlat. Maison de la Boétie

 

Si quieres leer más de nuestra experiencia en una zona tan interesante como el Périgord, pincha aquí.

 

La tarde la pasamos en el valle de la Vézère, considerado la “Cuna del Hombre” pues allí se encuentra ­la mayor concentración de vestigios prehistóricos del mundo. Uno de sus hitos sobresalientes son las famosas pinturas de la Cue­va de Lascaux, la “Capilla Sextina del Arte Rupestre». Como la cueva original no soporta el flujo de visi­tantes sin deteriorarse, han repro­ducido con todo detalle la cueva y las pinturas en una antigua cante­ra cercana. El resultado es impre­sionante. 

La Cueva de Lascaux

 Os aseguramos que si os olvidáis que es artificial, el efecto da totalmente el pego. Las entradas no se venden en la misma cueva, sino en la oficina de turismo de Montignac, a pocos kilómetros de distancia. El acceso no está autorizado a caravanas. Existe una zona habilitada para aparcarlas a un par de kilómetros. Las autocaravanas pueden llegar sin problemas al parking gratuito. Las visitas son guiadas y con cita previa. Dado que el número de vi­sitantes es limitado conviene, en temporada alta, ir a primera hora del día. La visita dura una media hora. www.lascaux.culture.fr

 

Después nos acercamos a La Roque St. Christophe, un acantila­do a orillas del Vézère cuyos estra­tos, en forma de pisos, lo han he­cho habitable desde los tiempos de Pedro Picapiedra. Durante la Edad Media se habilitó como for­taleza defensiva, de la que aún se conservan vestigios de las antiguas alacenas labradas en la roca o los agujeros de las vigas de las casas. En la entrada os facilitaran una guía en español para seguir la visi­ta con aprovechamiento. www.roque-st-christophe.com 

La Roque St. Christophe

 Muy cerca de allí se encuentra el pueblo medieval de St. Léon sur Vézère, con un precioso castillo y una interesante iglesia románica. El día tocaba a su fin y de vuelta al camping nos desviamos hasta la iglesia fortificada de St. Amand de Coly. Por último paramos en el es­tupendo conjunto medieval del pueblo de St. Génies. Fue el último retorno a un camping. El viaje, que había em­pezado veintidós días antes, daba sus últimos coletazos. El sábado ya dormimos en casa, después de un tranquilo viaje. No obstante, y co­mo resistiéndonos a que todo aca­base, todavía visitamos, de pasada, el pueblo de Monpazier, una “bas­tida” medieval de atractiva arquitectu­ra con una plaza central de arcadas ojivales, construida por los ingleses durante la guerra de los Cien Años. 

St. Geniès

  

Monpanzier - La Grand Place

 Y 9.683 km después, contentos y satisfechos de haber disfrutado unas vacaciones tan apasionantes y, paradójicamente tan relajadas, llegó la hora de echar el telón a “Noruega 2000”, empezando inme­diatamente a poner en marcha “In­glaterra 2001”. Pero esa será otra historia.

 

NOTA: Y lo fue. inglaterra tuvo que esperar a 2003 para vernos pisar su tierra. Bretaña y Normandía se llevaron el gato al agua en 2001

 

 

COSTE DE LOS PEAJES EN DINAMARCA Y NORUEGA

Puente «Store Baelt» (Dinamarca)

 

340 DKK con recargo (7,852 ptas.)

335  DKK con caravana (47 euros) en 2011.!Incluso ha bajado de precio!

Puente «0resund» (Suecia)

500 DKK (caravanas) (11.150 ptas.)

 80 euros con caravana en 2011. Este sí      ha subido...

Peajes de acceso a Oslo-Bergen-Kristiansand

12, 10 y 15 NOK, respectivamente

26, 15 y 21 NOK en 2011. Recordad que hay que registrarse previamente en el sistema Autopass para pagar los peajes automáticamente.

Carretera de Sogndal a Fjerland

135 NOK con recargo (2.781 ptas.)

Mira, en 2011 ya no existe ese peaje. Bienvenido sea

 www.storebaelt.dk/english/toll-charges - Web del Puente Store Baelt

 uk.oresundsbron.com/page/2556 - Web del Puente del Oresund

http://www.autopass.no/Visitors - Web de los peajes noruegos.

 

PRECIOS DEL GASOLEO

                                      

PAÍS

COSTE

COSTE EN PTAS.

Francia

5,22/5,99 FF

131/150

Bélgica

32,7 BEF

135

Alemania

1,45/170 DM

123/144

Dinamarca

6,91/7,36 DKK

154/164

Suecia

8,37/8,55 SEK

1671170

Noruega

9,29/9,89 NOK

1,80 € / 14 NOK en 2011

191/203

España

116/120 PTAS.

116/120

 

(') Precios vigentes en agosto 2000,

NOTA:

-       Gasto total en combustible durante el viaje (9.500 km aproximadamente -8.000 con caravana-): 97.381 pesetas.

 

COSTE DE LOS CAMPING VISITADOS

  Atención en 2011 en Noruega es obligatorio poseer la "Scandinavia Camping Card". En Dinamarca, Suecia y Finlandia no lo exigen todos los camping. En muchos incluso aceptan la Tarjeta de Camping Internacional. Informaros bien de este tema.

Leer más en www.camping.no/om_ccs_eng.html

LOCALIDAD / CAMPING

Noches

Coste

(3 ad.)

COSTE/Ptas

Salles (Francia)              Le Bilos

1

53,5 FF

1.355

París-Champigny (Francia)            Paris-Est

1

162 FF

4.050

Lomma (Suecia)              Habo Ljung

2

100/130 SEK

2.000/2.600

Aby-GÜteborg (Suecia)    Kronocamping

1

135 SEK

(+800 ptas. Electricidad)

2.700

(sin elec.)

Oslo (Noruega)                   Ekeberg

2

410 NOK

4.203

Laerdal (Noruega)               Laerdal

3

155 NOK

3.178

Olden (Noruega)                   Gryta

1

130 NOK

2.678

Stranda (Noruega)               Osen

1

120 NOK

2.472

Alesund (Noruega)        Prinsencamping

1

150 NOK

3.090

Hollerud (Noruega)             ¡Horrible!

1

125 NOK

2.575

Hameln (Alemania)         Municipal

2

38 DM

3.230

Souillac (Francia)               Municipal

3

74 FF

1.880

                                                                                              

 NOTAS:

- En Suecia y Noruega suelen aceptar tarjetas de crédito en la mayoría de los campings.

- En Suecia y Noruega el precio incluye dos adultos y dos niños, caravana y coche. Lo único aparte es el coste de la electricidad. - Gasto total en campings durante el viaje: 52.175 pesetas (tres adultos, coche, caravana y electricidad).

  

COSTE DE ENTRADAS A ATRACCIONES (Precios 2000).

Se indican los precios a modo de curiosidad, pues está claro que el tiempo no pasa en balde...

ATRACCIÓN

IMPORTE ( 3 adultos o 2 ad. y un niño)

Parc Astérix (París)

175 FF pers. (13.125 ptas.)

Museo Kon-Tiki (Oslo)

70 NOK (1.435 ptas.)

Museo <Nave Polar Fram»

50 NOK (1.030 ptas.)

Museo Folklórico de los Pueblos (Oslo)

150 NOK (3.102 ptas.)

Museo Barcos Vikingos (Noruega)

70 NOK (1.435 ptas.)

Tren de Flam (Noruega)

420 NOK, 2 adultos y 2 niños (8.663 ptas.)

Iglesia Madera Undredal (Noruega)

15 NOK/persona

Expo 2000 Hannover (Alemania)

159 DM (13.526 ptas.)

«Gouffre» de Padirac (Francia)

144 FF (3.643 ptas.)

La Fóret des Singes (Francia)

105 FF (2.657 ptas.)

La Maison des Abeilles (Francia)

78 FF (1.974 ptas.)

Cuevas de «Lascaux II»(Francia)

725 FF (3.162 ptas.)

La Roque St. Christophe (Francia)

88 FF (2.226 ptas.)

Precios vigentes en Agosto 2000 – Total gastado en entradas y atracciones: 59.100 Ptas.

 

 

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